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PASEO DE BRUJA : L A GENEROSIDAD EN EL CAMINO, Rvdo. Tiné Estrella de la Tarde

PASEO DE BRUJA : L A GENEROSIDAD EN EL CAMINO .
La primera vez que me topé con éste término fue en el libro de Starhawk e Hilary Valentine “El  aprendizaje de una maga”. Libro, que recomiendo a todo el mundo. Sobre todo, si tiene aspiraciones de querer formar un grupo de estudio, de trabajo o de amigos, en el que caminar juntos este sendero espiritual.

En este camino que hemos decidido iniciar, por nuestra propia voluntad, nadie nos da un mapa de las tierras y lugares que debemos descubrir. Podemos encontrar libros, podemos
tener grandes guías, personas que nos ayuden muchísimo, pero ninguno de ellos nos dirán como hallar nuestro poder personal. Eso, es algo que queda de nuestra parte. Solo nosotros podemos hacerlo ¿Cómo? Caminando. Atreviéndonos a vagar,a pasear. A dejar nuestra zona de confort, de seguridad. Adentrándonos en el bosque.

Puede que no sepamos realmente cual es nuestro destino, pero el valor para iniciar ese
viaje, es sobrenatural y brutalmente especial. Solo así se cuentan grandes historias. Solo así
se crece y se evoluciona, “atravesando el bosque”. Vagar por la espesura y perdernos en ella
es parte de un camino iniciático, que es en realidad, en lo que estamos. Vagar de un lado a
otro, no es malo, no debemos considerarlo como algo negativo. Es ese bagaje lo que nos da
la experiencia. Lo que nos hace saber qué queremos, cómo lo queremos. Lo que nos acerca
mucho más a nosotros mismos. En ese proceso, siempre hay elementos que pueden
ayudarnos. Generalmente en numerosos cuentos medievales, suele presentarse esa ayuda o
esa prueba, a través de una vieja anciana, o una bella doncella. Son ejemplos donde el
individuo, es puesto a prueba en todos los sentidos. Momentos que también le construyen
así mismo y le hacen crecer. Cuando esta ayuda aparezca, de la forma que sea, debemos
responder con generosidad en todos los sentidos. Moraleja o enseñanzas de aquellos viejos
cuentos, donde el apuesto caballero, desprecia a la anciana, sin prestarla ayuda, atención o agradecimiento. La generosidad y la idea de “dar a cambio” debe de estar presente en este camino. Debemos de agradecer todo lo que recibirnos y dar algo a cambio. Es una especie de
reciprocidad, pero quizás, no lo entendería tanto en el sentido de “Do ut des” (te doy para que me des). Sino más en términos “Do quia dedisti” (Puesto que me has dado, te doy) El dar, el devolver, es lo que en los cuentos se ha entendido como la prueba de que la doncella o el héroe, son verdaderos merecedores de la ayuda que piden o necesitan. No debemos de entenderlo como una relación interesada, sino una actuación pura, verdadera y que salga
desde nuestro verdadero interior. Por eso, creo que no debe de entenderse en términos de
contrato, como he visto y leído en algún sitio.ATRÉVETE A VAGAR .

Salir a la espesura es un atrevimiento que nos da muy gratos resultados. La Madre Naturaleza,
tiene miles de mensajes, secretos y enseñanzas para nosotros. Solo tenemos que estar dispuestos a escuchar, ver y dejarnos llevar. Esta especie de atención abierta al mundo en el que vivimos, desata las cadenas que a él nos atan.

Permitiéndonos ver los tesoros y mensajes que la diosa, el dios, los dioses, y el todo, tienen para nosotros. El mayor libro sagrado que podemos encontrar es la misma naturaleza. Ella es sabia y la humanidad se percató desde la más antigua edad del hombre de ello. Observar nuestro medio, sea más o menos natural, nos trae lecciones, consejos y enseñanzas realmente sorprendentes, que siempre han estado ahí, formando parte de un corpus del saber milenario.

Debes de tener en cuenta, que cuando realicemos el paseo de bruja, sobre todo se trata
de observar todo aquello de lo que nunca te has percatado y que siempre ha estado ahí.
Intenta planificarlo cuando tampoco tengas menos agobios, porque sobre todo al principio,
te costará concentrarte. Prueba a dejar el reloj en casa: si me has leído bien. De esta manera,
podrás guiarte observando la luz solar y la posición del sol en el horizonte. Te aseguro que
si lo practicas con asiduidad, terminarás dándote cuenta que en realidad, el reloj no hace
tana falta como creemos. Es un gran atrevimiento fiarte de sus propias observaciones, pero
se trata justo de eso. De observar lo que siempre ha estado ahí.

Despeja y libera tensiones de la forma que lo haces comúnmente. Quizás, también
desees tomar algo de energía antes de iniciar el paseo. Sobre todo siéntete a gusto, tranquilo
y con ganas. Si ves que tienes demasiadas cosas en mente, y no logras despejarte, no pasa
nada. Pero te aseguro, que quizás en esas situaciones, desde mi experiencia, es cuando
mejor te encuentras y abres tu percepción.Starhawk junto con Hilary Valentine, hacen especial mención a una práctica meditativa denominada “la atención abierta al exterior/recogida en el interior”. ¿De qué se trata? Es más sencillo de lo que parece. Es una práctica de feedback, mediante la cual, abrimos la atención a nuestro entorno, para recoger la información de nuevo hacia nuestro interior.

Esta práctica, llegó a la tradición Reclaiming por medio de Cybele, quien empezó a usar
esta práctica por medio de la enseñanza de su maestra de aikido Wendy Palmer. En
realidad, es muy usada para hacer un cambio de conciencia por voluntad propia
Ahora, después de haber despejado, liberado, de haber tomado energía. Céntrate y
visualiza una bola brillante, de color blancoazulada, en el centro de tu cabeza. Esa esfera
luminosa, es la representación de tu atención. Así mismo, a continuación, toma aire, y al
expirar, deja que la bola caiga hacia tu centro, hacia ese centro de sabiduría que tenemos
todos. Cuanto, te vayas dando cuenta, a lo largo del paseo, de que tu atención está de
nuevo en tu cabeza, repite la operación para volver a llevarla a tu centro de saber. Todo
ello, con una inspiración larga y una expiración rápida.

Todo esto, deberías de hacerlo unas cuantas veces antes de salir. Ahora, hazlo de nuevo
y deja que tus pies te lleven donde quieran. Tu olfato, tu intuición. ¡Deja que ellos te guíen!
Tienes que abrir todos los sentidos. Observa lo que tienes alrededor, qué hay, cómo se
manifiesta, la luz, el viento. Los animales, las personas, los coches. Las plantas, el suelo, el
asfalto. Si pierdes la atención y tus pensamientos y preocupaciones vuelven, no pasa nada.
Relájate y desplaza de nuevo la atención a tu centro.

Ahora bien, en principio, esta práctica es una forma de desconectar del mundo en el que
vivimos y echar un ojo a la naturaleza, a nuestra Gran Madre. De observar con la atención
abierta todo lo que nos rodea. Algo que generalmente no hacemos al estar inmersos en una
rutina caótica con deberes y normas. Pero también podemos realizar el Paseo de Bruja,
cuando necesitemos, ayuda, una respuesta, una señal. Una cuestión que nos preocupe.
Simplemente, antes de iniciar el viaje, relájate y plantéaselo a la Gran Madre. Ella
responderá a tu pregunta, ten paciencia y capacidad de esperar. También, muchas personas,
pactan unas formas por las cuales, el augurio o la respuesta, quedan determinados en unos
parámetros específicos. Eso es algo que en primer grado estudiaremos juntos, pero nos
podemos adelantar a ello. Si por ejemplo tuviésemos una pregunta que se respondiese deforma negativa o positiva, podemos pactar las posibles respuestas. También podemos dejar
las respuestas abiertas y abrir nuestra percepción y atención al 100%.
La naturaleza, la Diosa, tiene las respuestas para nosotros, si sabemos esperar y
observar. La paciencia es clave. Quizás tengas que preguntar varios días la misma pregunta
mientras haces el paseo, manteniendo la atención abierta. Observa los mensajes, las señales.
No te obsesiones en buscar de forma consciente una respuesta, porque vendrá, te lo
aseguro. Pero la clave es la paciencia, y sobre todo, la observación del medio.
Si has recibido la respuesta, solo tienes que dar las gracias a la Gran Madre por la ayuda.
Hacer una pequeña ofrenda de luz o comida, en forma de agradecimiento.
Esto es, por tanto, “El paseo de Bruja”. Hay variaciones, cambios, diferentes
planteamientos… Pero la esencia es la misma. Abrirnos hacia el mundo que siempre ha
estado ahí, y estar receptivos a los mensajes, las señales o las formas que nos pueden
aparecer durante el mismo.

Sobre la invocación a Hermes, por Dani Herma

Como parte de su trabajo de Primer Grado, Dani nos presenta un pequeño artículo sobre las invocaciones tradicionales a  Hermes.

¿Qué es una invocación?

Es un acto de Voluntad mediante el cual se atrae la atención de alguna entidad. Está presente   en todas las creencias religiosas, ya que en todas se pide la ayuda de otros seres que asisten a quien hace ciertos trabajos, rezos o meditaciones. Desde la invocación a Hécate de la Gran Guardia, hasta los rezos propiciatorios de los católicos, pasando por las peticiones budistas para el transito del alma, son invocaciones.

¿Qué necesita?

Para empezar, el conocimiento sobre lo que se invoca y, por lo tanto, cierta familiaridad con   ello. Mientras mayor sea la cantidad de información y mejor integrada la tengamos, podremos tener una noción más clara de que es lo que queremos invocar. Saber como, cuando y porqué se hacían las cosas en la cultura de la que proviene la entidad a invocar es fundamental. Esto nos permite crear una invocación que se adapte a dicha cultura, poniéndonos en mejor sintonía. Como en todo trabajo energético, ajustarse a la vibración propia es un aspecto enormemente importante.

Para terminar una Voluntad entrenada. Todo acto mágico y vital requiere de conciencia plena  sobre la decisión que se toma para que esta sea llevada a la realidad correctamente. La diferencia en el acto mágico es que esta conciencia es más elevada e integra la capacidad de decisión, es decir, la Voluntad. En este estado se tiene la capacidad para realizar la invocación y los trabajos mágicos que deseemos.

Sobre las invocaciones tradicionales a Hermes

El culto a Hermes seguía las pautas de la religión helénica, con actos sociales regidos por  sacerdotes, concretándose en celebraciones como las Hermeas, y en la devoción privada organizada por el pater familiae en la casa. Se le consideraba con dominio sobre la astucia, los límites, la creatividad, la fertilidad, la magia, la medicina, los sacrificios, la adivinación mediante piedras, la diplomacia, la prosperidad, la artesanía, comunicación con las divinidades, caminos y encrucijadas.

Como es razonable entender, se acercaban a su culto aquellas personas interesadas en ser  “bendecidas” en esos ámbitos. Esto podía acercar a personas muy diferentes a su culto; desde  buhoneros hasta un zapatero o un ladrón.

Hay cinco aspectos que convendría destacar de cara a una invocación realizada a una entidad  del mundo heleno. En primer lugar, la higiene. Todos los actos espirituales, especialmente si conllevan el contacto con cierto tipo de entidades, conllevan un ritual previo de purificación.

Lavarse las manos y la cara (al menos) forma parte del ritual habitual. Segundo, arrodillarse o postrarse en señal de humillación era visto como algo “cateto” en el ámbito urbano. Tercero, la posición de las manos es fundamental. Según las entidades sean “olímpicas” (que habitan el Olimpo) o “ctónicas” (es decir, de las profundidades), las palmas de las manos deberán ser dirigidas hacia el “Olimpo” o hacia el suelo. Cuarto, los epítetos. Llamar a una divinidad, como es el tipo de entidad al que corresponde Hermes, es atraer a la propia presencia a un aspecto de la realidad a la que le hemos dado una máscara cultural y un nombre. Por eso mismo, este aspecto está dividido en otras facetas menores y mucho más precisas. Llamar a “toda la masa”, además de agotador, puede resultar menos eficaz que invocar a la divinidad con el epíteto que le corresponda para la función que necesitamos. Quinto y último, las ofrendas. No es necesario ofrendar algo en las invocaciones, queda a criterio de quien la realice el hacerlo. En cierto modo, todo lo que envuelve a una invocación es una ofrenda , ya que todo se orienta para crear el clima propicio para entregarlo al contacto con la Divinidad. Más allá de eso, se pueden dar cosas concretas. Estas deben estar en consonancia con tradición de “los gustos” de la divinidad acerca de las ofrendas, normalmente relacionada con su mitología y sus ámbitos. Frecuentemente, en la cultura helena, las libaciones de leche con miel suele ser una ofrenda generalizada y bien aceptada.

Concretando en Hermes, diríamos que deberíamos acudir aceptáblemente limpios a realizar  la invocación, manteniéndonos en pie, con las manos “orientadas hacia el Olimpo”, con el epíteto de “psicopompos” (“guía de almas”), y en este caso ofrendando una libación de leche con miel y una moneda de 5 céntimos en representación de un óbolo.

Invocación para Hermes como guía de almas

Hermes del plácido caduceo,

de los pies alados,

de la lengua de plata.

El que porta la sutileza

del sueño y el alma.

Hermes psicopompos,

pastoreador de ánimas.

Astuto que conoce los caminos

de las tierras subterraneas,

Hermes psicopompos,

pastoreador de ánimas.

Maestro de los secretos

sepultados en palabras.

Hermes psicopompos,

pastoreador de ánimas.

Amigo de la humanidad,

repite tus hazañas.

Hermes psicopompos,

pastoreador de ánimas.

Escucha mis ruegos,

atiende a la necesidad en mis palabras.

Este alimento es para el camino [se liba la leche con miel],

esta moneda para la barca [se entrega el céntimo].

Queda pagado el peaje,

queda la cuenta saldada,

Conduce este espíritu

a la seguridad de su nueva morada.

Una mirada al Tercer Grado, por Ayra Alseret

Esta es una pequeña reflexión que la Reverenda Ayra Alseret ha hecho tras sus estudios de Tercer Grado. 

Una mirada al Tercer Grado.

Este Tercer Grado ha sido especialmente interesante para mi. En parte, porque encontraba respuestas a cosas que no sabía, pero sobre todo porque ha despertado en mi preguntas que no sabía que tenía.

Profundizar en la visión de la Divinidad, es algo que me ha aportado muchas cosas a nivel personal; no puedo decir que nunca me había preguntado según que cosas, pero sí es cierto que a la larga, me he dado cuenta de que no sé nada. De que necesito seguir avanzando y aprendiendo, más de lo que había imaginado.

De la primera lección, me gustó especialmente la importancia que se da en la Tradición al honor, a como debe ser un Tercer Grado y me hizo preguntarme cómo sería el mundo que nos rodea, si todo el mundo diera importancia realmente a esto. Para mi el honor es una de las cosas más importantes que existen, y que este Grado arrancara precisamente desde ahí, es algo me gustó enormemente. Cuando hablaban de las nueve virtudes, me sentí muy feliz, creo que te lo comenté, porque es un tema que gusta especialmente. Está claro que se espera de un Tercer Grado, pero ¿qué podemos esperar de las personas? Si todo el mundo fuera capaz de tener una escala de valores coherentes con el mundo que lo rodea, nos encontraríamos en otro mundo tan diferente… esto me hace enlazarlo con la encarnación consciente. Recuerdo que me preguntabas que inquietudes se me planteaban al respecto, pero creo que necesito investigar más todo esto antes de plantearme inquietudes o preguntas sobre si yo misma sería capaz o no de realizarla. Imagino que muchas otras personas se ven en esta situación, porque como te dije, considero que nos falta aún información sobre este tema. Y considero que es una de las cosas más importantes que se han tratado en este Tercer Grado, porque habla de una evolución a la que aspiramos como humanidad, que podría cambiar muchas cosas, a nivel personal, pero sobre todo a nivel general. Cuando hice la reflexión sobre este tema, me di cuenta de muchas cosas, como por ejemplo de que la idea de la encarnación consciente, que ya había comentado alguna vez con mi mentora, era algo en realidad novedoso, que tenía mucho que ver con otras corrientes o ideas de otras tradiciones y caminos. Es algo que está presente en muchos sitios, con otros nombres o corpus, pero que van hacia la misma dirección. Esto me llevó a releer documentos y libros que leí hace años y que ahora he comprendido de otro modo.

Otra cosa que me ha gustado del Tercer Grado, es la necesidad de volver a otros textos, a comparar, buscar información, o a poder completarla a través de las visiones de otros autores. Retomar libros de filosofía o antropología me ha hecho pensar en lo cerca que está realmente la espiritualidad de la condición humana, incluso entre aquellos que se definen como ateos. ¡Incluso retomar lecciones anteriores! Puede que el trabajo como mentora de Primer Grado, me haya aportado más de lo que al principio pensaba, porque al leer determinadas cosas, y volver atrás, me daba cuenta de lo mucho que las ideas que tenía como seguras, habían cambiado y lo que importaba realmente, era ser consciente de como el aprendizaje está en constante movimiento.

Creo que lo que más me ha costado, y curiosamente, lo que más me ha gustado es el tema donde tuve que ponerme con el trabajo oracular. Sí, me costó tremendamente, dejar que esto sucediera, no por miedo, que no lo tenía, sino porque no encontraba la forma de hacerlo correctamente. Sin embargo, la práctica y el cuidado, me llevaron a conseguirlo finalmente. Era algo que veía muy lejano y complicado, pero después, me resultó fácil y cálido. Es curioso como la experiencia cambia la forma de ver las cosas. Y esto es lo más importante, la necesidad de la experiencia, cosa que he podido comprobar en mis propias carnes.

La naturaleza del tiempo, para mi no era mucha novedad, sin embargo, imagino que para quienes no han tenido nunca experiencias de este tipo pueden verse envueltos en una maraña de ideas sobre el tiempo y que se les pongan los pelos de punta. Esto mismo me pasó a mi con la naturaleza de la divinidad y el alma. Recuerdo que leía algo y necesitaba levantarme y caminar, pensar, reflexionar, volver a leer. Me tuve que preguntar si estaba de acuerdo con lo que leía, si era realmente lo que yo pensaba, porque no estaría bien continuar este camino si no era así, desde mi punto de vista. Creo que ahí fue donde me di cuenta de porque mi mentora siempre decía “ el tercer grado es precioso, pero te hará tambalearte”. Y vaya si me tambaleé. Necesité sentarme a meditar y discutir conmigo misma sobre lo que aprendía, y me sentí como cuando estudiaba filosofía antigua y necesita creer firmemente en lo que cada filósofo decía para entender completamente su planteamiento. Aquí fue especialmente importante para mi la recuperación de Alma, porque creo que no se trata de un simple ejercicio, sino de una forma de comprender esto de manera más profunda.

La lección que quizás se me ha quedado más pequeñas es la once (sobre técnicas de trabajo en grupo y resolución de conflictos), entiendo que es necesaria porque aunque todo es de sentido común, hablamos del menos común de los sentidos. Creo que en esta lección podrían incluirse técnicas de trabajo, como una metodología básica que sirva para todos los grupos, de manera común. Aunque comprendo que cada grupo es diferente, y que tiene una realidad totalmente única, a veces, los problemas a los que nos podemos enfrentar sí son comunes entre todos. Quizás en esta lección habría añadido un poco sobre el corpus de la Tradición de cara a determinados conflictos, como se enfrentan, a quien puedes dirigirte en determinadas situaciones…

Sobre los exámenes que he realizado, tengo que decir que han servido para hacerme reflexionar, muchas veces, cuando veía el examen, pensaba “no puede ser, no sé ni por donde empezar”, pero después, comprendía la importancia de lo que se me pedía. No se trata de saber si había comprendido la lección o si los ejercicios habían sido más o menos sencillos, se trataba en realidad, de hacer un ejercicio interno de comprensión profunda, y de reflexión sobre lo que había aprendido y ponerlo por escrito. Esto me ayudaba a hacer ese proceso más sencillo y más profundo. Creo que todos los exámenes que he realizado han sido acertados en su planteamiento, porque no se quedaban en lo básico de qué es esto o lo otro, sino en un trabajo personal, posterior, que implicaba la necesidad de hacer un ejercicio que iba más allá.

En términos generales, valoro muy positivamente el tipo de exámenes que me han puesto durante estas lecciones, porque me permiten ahondar en cosas que la lección puede tocar simplemente por encima, sin entrar en ello de modo profundo. La verdad es que agradezco que se salieran de los típicos test, que en parte, considero que no miden realmente el trabajo o interés que alguien pone en algo, sino que muchas veces se quedan en conceptos. Estoy planteándome cambiar los exámenes de mi Templo directamente a este tipo, porque creo que son mucho más enriquecedores.

Una cosa que me llamó especialmente la atención, fueron las palabras del Reverendo Donald al inicio de las lecciones, donde decía que el Tercer Grado era una vocación, una llamada interior y no sólo otra parte del camino. Yo sentí la llamada de la Diosa hace tiempo, y a medida que estudiaba este Tercer Grado, notaba como las ideas se iban quedando a un lado, para escuchar más profundamente Su llamada. El Reverendo Donald hablaba de la importancia que tiene la comprensión de lo que hay en cada lección, y esto me gustó especialmente, porque yo me vi envuelta en miles de momentos de dudas, de tambalearme y reflexionar si esto era para mi. Ahora puedo decir que sí, pero me ha costado. No creo que sea posible llegar a completar este grado sin haberse parado a pensar en lo que se aprende, y sobre todo, sin que las estructuras que tenemos de base se vengan abajo, sin que pasemos por momentos en los que necesitamos pararnos y dejarlo a un lado para ver si realmente estamos de acuerdo con lo que estamos estudiando. No puedo decir que para mi haya sido fácil, en muchos aspectos este curso es un reto, pero con el tiempo, y sobre todo intentando abrir la mente y manteniendo conversaciones conmigo misma, es como he logrado entender lo que había tras las palabras.

Sobre complicaciones, podría escribir un libro. No se trataron de la comprensión (bendito wordrefenrece) o de la temática, sino del asumir las cosas. Algunas me resultaban sencillas, pero recuerdo especialmente el tema sobre la Mónada, que me trajo de cabeza varios días. ¿Estaba yo de acuerdo con todo lo que estaba leyendo? Tuve que pararme muchos días a reflexionar, aunque suene a lo de siempre, me he dado cuenta de que este Tercer Grado exige eso: pararse, meditar, pelear con uno mismo, ir a otras fuentes, comparar, volverse loca, retomar… Esos traspiés me han servido muchísimo, porque me he dado cuenta de cuántas cosas tomamos como verdades sin plantearnos el por qué; y lo importante que es ser crítico y autocrítico, lo esencial que es en un momento dado poner todas tus ideas lejos y mirarlas de manera objetiva, haciendo un análisis de cada una de ellas y preocupándote por entenderlas y encajarlas en la forma en la que entiendes la vida.

También me he encontrado con otro “problema” que en realidad no lo ha sido. He tardado más de lo que esperaba de entrada tardar en hacer este curso, pero creo que lo he disfrutado más y mejor siendo así. Darte tiempo para ir viendo cada cosa en su lugar, ir ordenando ideas, leer otras fuentes… creo que es fundamental. No sirve repetir el contenido como un loro, si tú no has hecho un trabajo interno de comprensión y aceptación. Creía que nunca iba a llegar estar escribiendo mi reporte final, y aquí estoy, delante del ordenador, mirando hacia atrás y sabiendo que hay muchísimo más por delante. Recuerdo con una sonrisa cuando algunas personas me dijeron que jamás terminaría Tercero, porque mi mentora no querría y no puedo evitar reírme. Mi mentora, me ha dado mucho más que un grado, mucho más que unas lecciones o ejercicios. Ha retado a mi mente y mi consciencia, para que pudiera sacarle todo el jugo al grado y eso no es un trabajo sencillo. Dedicar el tiempo, con calma, y sobre todo sin prisas ha sido algo especial, y gratificante para mi.

Me gustaría añadir, que creo que este es el curso que más me ha transformado, incluyendo los curso de Reiki que he hecho en mi vida, e incluso más que chamanismo. Me he encontrado en conflicto conmigo misma, me he visto plantearme muchas cosas, he sido crítica conmigo de un modo absolutamente nuevo y, sobre todo, he aprendido que quiero seguir aprendiendo. Que en la vida el movimiento se demuestra andando y que yo no quiero dejar de andar.

Oráculo, por Nuhmen

Entré de nuevo en la habitación y todo había cambiado. Un silencio sepulcral reinaba en la sala y todos los allí presentes reunidos en torno a la única vela que iluminaba la estancia tenían la mirada fija en su mentora. Ella, inmóvil, recostada sobre el sofá, con una capucha cubriéndole la cara, parecía no estar allí. De pronto, lo entendí. El Oráculo había comenzado.
Todos nos mirábamos los unos a los otros, mientras sentíamos cómo una presencia familiar cuya energía todo lo iba inundando se manifestaba cada vez con más intensidad. No estábamos solos: teníamos ante nosotros a la Señora de las Encrucijadas dispuesta a dedicarnos unas palabras.
Uno a uno, nos fuimos levantando y sentándonos en el sofá junto a nuestra mentora, ahora controlada por la Diosa Oscura, dispuestos a escuchar el mensaje que Ella tenía para cada uno de nosotros. No hay, ni habrá, palabras para describir aquel momento. Al tomarla de la mano y comenzar a escuchar, todo pareció detenerse.
No había más sonido que el de la profunda voz que, entre susurros, nos hacía vibrar con sus palabras cargadas de simbolismo. A pesar de tener los ojos abiertos, ninguno pudo ver a su alrededor mientras duró el contacto con nuestra Patrona: todos estábamos sumidos en un bucle espacio-temporal, unidos a la Diosa, aislados de todo lo demás, perdidos en un torrente de sensaciones, caminando entre los mundos.
Nos dijeron que el primer oráculo al que uno asiste nunca se olvida, y creo que a quien nos lo dijo no le falta razón. No sé qué nos deparará el futuro, ni qué hallaremos ante las encrucijadas que los devotos de Hécate tanto transitamos. Lo único que tengo claro… es que desde ese momento todo ha cambiado.

 

Nuhmen Delos.

Templo de Hécate

Hace unos días recibíamos varias noticias importantes para nosotros desde la Lustración  de los Ancestros realizada durante los días 18 a 20 de Abril.

Por un lado, nos alegramos mucho de recibir la noticia de que el Rvdo Lon Dubh ha recibido el premio “Orden del Athame de Cobre”  y Rev Harwe Tuileva HPS, el premio “Orden del Turíbulo” por sus trabajos en el Templo de Brigit.

Por nuestra parte, nuestra estudiante de Segundo Grado. la  Rvda Purple Tide por su trabajo en Marruecos, ha recibido el premio de la “Orden de la Varita Dorada”, y queremos felicitarla por su gran trabajo y esfuerzo. Actualmente la Rvda Purple se dedica entre otras cosas, a la traducción de  los materiales de Segundo Grado, y dirige un Santuario Witan en Marruecos.

Premio, además,  para nuestra  cabeza  Ayra Alseret en la categoría de enseñanza “Orden del Pentáculo de Hierro” .

Si eso no fuera suficiente, la Grand Deemsteress Rev Angela Munn se ponía en contacto con nosotros para informarnos de nuestro paso a Templo.

Aquí, el vídeo  de nuestro Deeming (minuto 26:50)

Gracias a todos por vuestro trabajo y esfuerzo, gracias a toda la comunidad española por su apoyo  y ánimo en cada momento, seguimos trabajando y seguimos haciendo más y más cada día, fieles a nuestro lema “Lo difícil se hace, lo imposible se intenta”

 

¡Quiero hacer una devoción!

Y es que últimamente, muchas personas se ponen en contacto conmigo sobre este tema. Una devoción es un trabajo personal  que realizamos con una entidad concreta, pero ¿ cómo se hace?

Vamos a ver unas pautas sencillas a tener en cuenta, y vamos a tomar a Hécate como la Deidad que vamos a devocionar en nuestro ejemplo.

1.- ¿Quién es? Vamos a empezar, siempre, por saber a quién estamos devocionando. Antes de comenzar a trabajar con Hécate, (y con cualquier otra deidad) te recomiendo que investigues sobre su figura hay algunas preguntas que debes plantearte: ¿Quién es Hécate? ¿Cuales son sus aspectos? ¿Qué dicen sus mitos? ¿Cuáles son sus atributos? ¿Cuáles eran sus epítetos?  ¿Con qué faceta voy a trabajar?  Cuando pienso en esto tengo que tener en cuenta que los dioses han llegado a nosotros pasados por un filtro social y cultural, pero que en su historia han sido diferentes, ha evolucionado y cambiado. Es importante indagar claramente quién es esa deidad que quiero devocionar. Una buena forma es tomar sus títulos y epítetos, leer sobre ellos, y decidir que aspecto quiero trabajar. A ese aspecto me dirigiré en mis invocaciones, como veremos más adelante. Ten en cuenta que casi todos los panteones tienen deidades similares, pero ¡cuidado! esto no quiere decir que sean la misma. Ve en tu estudio tan atrás como puedas para identificar esa faceta que vas a trabajar. Nuestro conocimiento está lleno de dioses que se han sincretizado, o a los que damos unos valores generales sin entrar en cosas concretas, un ejemplo claro es Afrodita. Nos enseñan que es la diosa griega del amor y se quedan ahí, pero Afrodita regía muchas cosas y en realidad sería más correcto decir que era la diosa griega de  la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción; y aún así nos quedamos cortos. Intenta buscar más allá de lo que siempre aparece, nada es tan básico y menos una divinidad.

2.- ¿Por qué? Es cierto que en los últimos meses, muchas personas están haciendo públicos sus trabajos devocionales, y esto parece haberse convertido en una moda. Toma un tiempo para plantearte de nuevo las preguntas siguientes: ¿Qué relación hay entre Ella y yo? ¿Por qué me pide este trabajo devocional? ¿Le debo algo?  ¿Estoy preparado para que esta devoción ponga mi vida patas arriba (porque créeme, va a pasar)? Hay dioses que no admiten cambios ni devoluciones en el tema de las devociones, ¿tengo claro qué espera de mí antes de comprometerme a algo? Analiza despacio lo que quieres hacer y por qué. Puede que sientas que Hécate te pide un hueco en tu vida, o sencillamente creas que debes hacer esto. Todas las respuestas son válidas, pero asegúrate de saber por qué quieres hacer este trabajo. Esto te ayudará a la hora de plantearte todo lo demás, desde el modo de la devoción hasta la duración, tu implicación, el tiempo  y otros aspectos que veremos más adelante.

Una deidad puede llamarte para un trabajo devocional y serás tú quien diga si quieres o no hacer ese trabajo en este momento. Una forma sencilla de dar esta respuesta es pedirle un plazo para pensarlo y en la fecha que debas responder encender una vela para decirle sí o no. Sea como sea, asegúrate de plantearte el por qué sí o por qué no hacer este trabajo y todo lo que implica.

Ya sé que quiero devocionar a la Diosa, ya sé por qué, ahora me toca plantearme todo lo demás.

3.- La planificación.

Has tomado una decisión y ahora es el momento de dar forma  lo que vas a hacer. Aquí tenemos que seguir haciéndonos preguntas, porque tenemos que definir muy claro todo para poder explicárselo.

3.1- ¿Cuánto tiempo va a durar? Una devoción puede durar un mes y  un día, un año, tres meses, seis semanas… en realidad el tiempo es lo de menos, porque todos los tiempos son válidos. Pero, si es tu primera devoción, comienza por un periodo corto y asequible, siempre puedes renovarlo más adelante, o alargar esos periodos poco a poco. Muchas personas dicen “voy  a hacer una devoción de por vida”. ¿Seguro? No digo que no sea una opción, pero para empezar igual es demasiado. Piensa que tendrás otros compromisos en tu vida, y que una devoción no se puede olvidar ni dejar aparcada. Ambos habéis llegado a un pacto y ese pacto hay que cumplirlo. Cuidado con faltar a la palabra.

3.2 -¿En qué va a consistir? Existen muchas opciones en este caso, plantéate de nuevo las preguntas básicas para este punto: ¿Qué tipo de devoción quiero hacer? ¿Qué tipo de devoción me pide esta divinidad? ¿Puedo llegar a un acuerdo con la divinidad para mi devoción? Una ofrenda no tiene porque ser algo físico que coloco en mi altar, o dejo en una encrucijada de caminos. las deidades griegas aceptan bastante bien el aceite de oliva como ofrenda, pero puede que estés buscando algo más que entregar. Es importante entender que hay ofrendas de muchos tipos: oraciones, trabajos mágicos, trabajos de sanación,  rutinas diarias, trabajos artesanales, momentos del día a día, inciensos, frutas, símbolos … Lo importante es que des aquello que has prometido dar, al fin y al cabo se trata de un pacto.

Cierra muy bien lo que vas a hacer. Dile “haré esto, y si no puedo haré esto otro para compensarlo” Deja muy claro el qué, el cómo y el cuándo. Puedes hacer un boceto de esas ideas e ir modificando las cosas durante el  tiempo que tomes para reflexionar sobre tu trabajo devocional, para llegar con una idea clara al momento. Plantéate también si además de honrar a la Diosa quieres focalizar la energía de tu trabajo en algo más como tu camino espiritual, tu desarrollo personal o tu vida, pero ten en cuenta esto: tu idea y Su idea de lo mismo no tiene porque ser similar. Si vas a focalizar tu trabajo en algo más de nuevo se cuidadoso: define muy claro qué es lo que estás buscando potenciar, porque aunque va  a haber sorpresas, sí o sí, hay una parte que puedes controlar. Explícale lo que quieres, y Ella te dará lo que considere.

Insisto, cuidado con faltar a aquello que hemos dicho que vamos a hacer. Una devoción no es exactamente una promesa, pero se asemeja bastante en el sentido de que no podemos dejarla aparcada. ¿Qué vas  a hacer si enfermas? ¿Y si te vas de vacaciones? Cierra todo lo que harás y pacta como recuperarás aquello que no puedas hacer por la razón que sea.

3.3- ¿Qué necesito? Ahora que lo tengo todo claro, necesito algunas cosas más. Y siguen siendo partes importantes de este trabajo previo. Ya hemos dicho que necesitarás una invocación. Mi recomendación es que la escribas tú mismo. Las palabras de otros pueden ser preciosas pero nunca transmitirán lo que tú sientes en tu corazón y lo que realmente quieres expresar. Con esto no digo que no puedas tomar las palabras de otras personas que resuenen para ti, pero siempre es mejor que uno haga este trabajo. ¿Qué pongo? Ay, amigo, este es el tema. Usa el título o epíteto que has escogido y dirígete  a esa faceta de la Divinidad, porque cuanto más cerramos ese círculo más probable es que vayamos a dar con la energía que estamos buscando.

Ya tengo mi invocación, ¿estoy  listo? Yo creo que no. Necesitamos un altar. Ten en cuenta que normalmente vamos a cuidar ese altar todos los días, y a realizar una pequeña invocación en él, vamos a pasar un tiempo en Su compañía en ese espacio que hemos preparado para Ella y esto nos permitirá conectar con la energía de la divinidad  a la que estamos devocionando. Este altar puede ser de muchas maneras pero procura que demuestre lo que sientes por la Diosa, y que sea digno de Ella. Pon ofrendas y cámbialas cuando sea necesario, enciende velas e incienso, y cuídalo, es la casa de Hécate en tu casa.

Listo! ya tengo mi invocación y las cosas que preciso para mi altar, ¿he terminado? No. Ahora vamos a diseñar el ritual en el que te vas a presentar ante Hécate y vas a establecer las pautas del trabajo que vamos a hacer. Como te has preguntado muchas cosas en este periodo de creación de tu trabajo devocional será sencillo de diseñar. ¿Cuándo? ¿Dónde? Define todos los aspectos porque sólo tú puedes hacer este ritual. No te digo que no invites a alguien que quieras que te acompañe, pero amigo, este trabajo es tuyo: tú preparas el espacio, tú preparas el altar, tú prepararas las ofrendas, tú invocas a la Diosa, y tú y sólo tú, haces lo que tengas que hacer. Es tu pacto con Ella y el de Ella contigo, es algo muy personal. Dentro de la Wicca, todos los rituales tienen un corpus más o menos igual, si sigues otra rama del paganismo, toma la forma de trabajo que utilices normalmente o con la que te sientas más cómodo. Nadie puede decirte como es exactamente este ritual, pero sí algunas cosas que siempre tenemos que tener en cuenta: la elección del momento, el tener claro el corpus o el proceso que vamos a seguir. Todo esto te ayudará a focalizar la energía en la dirección correcta. Puede que quieras añadir una meditación o un ejercicio para anclarte a tierra antes de empezar, puede que desees porque sea parte de tu rutina añadir un baño o purificación antes de comenzar. Lo más importante es que tengas claro todo el proceso.

Cuando tengas decidido todo lo anterior es la hora de ponerse a ello.

4.- La puesta en marcha

Si has llegado hasta aquí, ya sólo te queda poner en marcha ese ritual que has diseñado. Cuando te dirijas a la Diosa, hazlo con respeto, expón tus ideas y lo que quieres hacer, no tengas reparo en explicar en tus propias palabras el proceso anterior que has hecho y como deseas que este trabajo te lleve a donde quieres.

Otra cosa que es importante, es que establezcas un canal de comunicación con Ella, esto puede ser desde a través de Oráculos, con señales pactadas, a través de cartas o péndulo… las opciones son muchas, pero asegúrate de escoger una forma en la que comunicarte. Quizás quieras añadir algo a tu pacto y necesites su respuesta. Muchos esperan una señal de conformidad de la Divinidad para seguir adelante con su trabajo, es decir, exponen lo que quieren y como lo harán añadiendo una coletilla del tipo “Si todo esto te parece bien, esperaré tu señal en los próximos días.” Estas señales pueden llegar a través de sueños, de intuiciones, a veces sencillamente lo sabes, otras una sensación, incluso una imagen que alguien publica en Facebook, un sonido, cualquier cosa que tú sientas que es un sí o un no. Recuerda que todo se puede pactar, y que cada caso es único.

Algunas personas hacen un cuaderno de su trabajo devocional, esto es una buena idea si deseas volver luego sobre tus pasos, o sencillamente quieres tener un registro total de lo que haces.

 

Guía para la dedicación a una deidad concreta, por Nagash

Este artículo ha sido extraído íntegramente del blog del Arca de Ptah . Considero que es un artículo muy interesante del que todos podemos aprender algo, y sobre todo, me gusta la sencillez con la está escrito; poniendo los conocimientos al alcance de cualquier lector. Espero que lo disfrutes.

La dedicación es un ritual por el cual nos comprometemos a trabajar con una forma divina concreta durante un periodo determinado de tiempo. No deberíamos confundirlo con devoción, ya que podemos tener devoción por una deidad, organizarle un altar y trabajar con ella de cuando en cuando, pero no dedicarnos a ella, que implica un trabajo más profundo y, sobre todo, rutinario, a fin, generalmente, de conseguir algo a cambio. Y es que durante la dedicación se deben marcar unas rutinas, que ya veremos más adelante. Recordemos, una dedicación implica devoción, pero una devoción no implica dedicación.

El tiempo que dura una dedicación es el que consideramos oportuno, pudiendo quedar marcado desde un principio o bien quedar delimitado por un acontecimiento. Por ejemplo podríamos estar escribiendo un libro y dedicarnos a Thot durante la escritura del mismo, siendo el libro terminado la ofrenda a la deidad. De esta forma la dedicación termina cuando terminamos el libro. Es importante marcar unos límites. Si a la deidad sólo le ofreciésemos el acto de crear, podría hacer que nunca se terminase dicha obra, ya que se estaría alimentando de la energía creativa. En algunas tradiciones, como la Fellowship of Isis, la dedicación es un periodo previo a la iniciación como sacerdote, quedando esta marcada de alguna manera.

Aunque cada persona es un mundo, las dedicaciones nunca deberían ser inferiores a un mes lunar ni superiores a un año, por norma general. Si un año nos parece poco, siempre se podrán renovar “votos”. Lo bueno de esto es que podemos cambiar las condiciones del “contrato”. Y es que sí, debe existir un contrato, ya sea verbal o escrito. Debemos acordar con la forma divina concreta lo que le vamos a ofrecer y lo que esperamos a cambio. Hay gente que se conforma con simplemente verbalizarlo, otros en cambio lo escriben, lo firman y se lo ofrendan a la deidad.

En todo tipo de tradiciones se utiliza la dedicación, ya sea una orden mágica, como la Golden Dawn, religiosa,

Altar devocional a Thot, dios de la magia y patrón de los escribas.

como el Kemetismo Ortodoxo o el Helenismo, o mágico-religiosa, como Thelema o la Wicca. Normalmente las órdenes religiosas o mágico-religiosas se dedican como parte de su devoción a la deidad, intentando conseguir una armonía y entendimiento de las mismas. Las órdenes mágicas en cambio lo suelen hacer para atraer hacia ellos una energía concreta que utilizar en sus rituales y suelen ser dedicaciones mucho más cortas pero con unas rutinas mucho más fuertes. Por ello suelen considerar que las dedicaciones deben hacerse con cuidado y durante periodos de tiempo muy cortos (algunas establecen que una semana de dedicación para determinadas prácticas es suficiente), ya que más tiempo genera un desequilibrio energético considerable en la persona. Anteriormente citamos que no deberían ser inferiores a un mes. Esto sería cuando hablamos de una dedicación normal. Muchas ordenes mágicas hacen “retiros espirituales” durante, por ejemplo, tres días, durante los cuales se deja de lado la vida social y mundana, y todo el día se dedican a realizar trabajos específicos con esa deidad concreta. Pero eso es harina de otro costal.

Con respecto al ritual por el cual nos dedicamos a la deidad poco se puede decir. Solo deberíamos seguir unos pasos básicos, como preparar un altar con una imagen de la deidad, invocar a dicha deidad, meditar con ella y mostrarle nuestras intenciones (contrato) y, por último, presentar las ofrendas. No existe un ritual base para esto, ya que dependerá de la deidad con la que queramos trabajar. Recordemos que aunque Cristo y Osiris sean UNO, el primero deberá ser adorado siguiendo ritos cristianos mientras que el segundo se hará siguiendo ritos egipcios. En el rito es necesario que marquemos los periodos de tiempo, como hemos indicado anteriormente y las veces que vamos a trabajar con la deidad diariamente. Como mínimo debería ser una vez al día, aunque lo ideal serían tres. En otros casos, como puede ser con deidades lunares, podemos dedicarnos para ciertos ritos durante fases de luna concreta. Así pues podríamos dedicarnos a Thot para trabajar durante las lunas llenas durante un año lunar o a Hékate para trabajar durante las lunas oscuras. Este tipo de dedicaciones no son las más comunes, pero son igualmente válidas.

El ritual debería efectuarse en el lugar donde este colocado el altar a la deidad, ya que cuando hacemos una dedicación es recomendable tener un altar fijo a la misma, al menos durante el tiempo que dure la dedicación. El lugar elegido debe ser un lugar donde podamos trabajar cómodos, sin que nos molesten. Lo ideal sería una habitación dedicada a este fin, pero no tiene porque ser así. Una estantería en nuestra habitación, una pequeña mesa en un despacho… cualquier lugar es válido siempre que esté limpio y nos sintamos cómodos. En el caso de no poder tener un altar, deberemos tener todos los artículos que utilicemos durante la dedicación guardados en un baúl, caja o arcón, y los sacaremos cuando vayamos a trabajar. Esto es sobre todo muy eficaz en deidades creadoras, como puede ser la Diosa de la Wicca, ya que el acto de montar el altar implica en sí mismo un acto de crear. Es importante que, aunque el altar este a la vista, no nos dediquemos a mostrarlo y no dejemos a nadie que lo toque, debe estar protegido de los “profanos”.

Altar devocional al Agathos Daemon, el espíritu Helénico protector de los hogares.

En el altar es imprescindible que haya una imagen de la deidad, ya que de esta forma nos concentramos mejor en esa deidad durante los rituales y, además, cierto poder la llega a habitar gracias a las ceremonias. Dicha imagen deberá ser lo más perfecta y acorde con la divinidad que nos sea posible. Lo ideal sería que la modelásemos o pintásemos nosotros mismos. Si no es así es preferible encargársela a un artesano antes que comprar las producidas en serie. Los artesanos normalmente te dan la posibilidad de personalizar las imágenes y te aseguras, además, de que esa imagen es única.

En el altar deberían haber velas, cuyo color estará relacionado con la deidad, como rojo para Hékate o azul para Ptah, porta inciensos y recipientes para las ofrendas. Además deberá tener una decoración acorde a la deidad, ya que esa decoración atraerá la energía de dicha divinidad. Para los que estén interesados en magia ceremonial, o bien busquen muchas correspondencias, les recomiendo el Liber 777 de Alister Crowley, donde se da una gran cantidad de correspondencias mágicas para los diferentes dioses. Si no buceando en la mitología o viendo el trabajo previo de otras personas con las deidades podremos sacar correspondencias claras. No te asustes por preguntar a otra gente que trabaja o ha trabajado previamente con esa deidad, siempre estarán encantados de ayudarte. Así pues para dioses como Dionisos podemos colocar madera de vid y pino, uvas y vino, para Atenea aceite de oliva, imágenes de lechuzas y ramas de olivo, para Isis flores blancas, aceites esenciales y miel… investiga o usa el citado libro y las correspondencias saldrán solas. Sino siempre puedes meditar con la deidad para que ella te indique.

El altar debe estar siempre limpio y libre de polvo y suciedad. Como mínimo ha de limpiarse una vez por semana. Si se ensucia antes, deberá limpiarse antes.

Deberemos preparar una invocación adecuada. Podemos utilizar una antigua, una moderna o una creada por nosotros. En su Liber Astartér bel Berylli, el ya citado Crowley nos indica que la invocación debería ser de la siguiente manera:

  • Primero, una Imprecación, como si se tratase de un esclavo ante su amo.

  • Segundo, un Voto, como si se tratase de un vasallo ante su señor.

  • Tercero, un Memorial, como de un hijo ante su padre.

  • Cuarto, una Oración, como de un sacerdote ante su dios.

  • Quinto, un Coloquio, como un hermano con su hermano.

  • Sexto, una Conjuración, como un amigo con su amigo.

  • Séptimo, un Madrigal, como un amante con su amada.

la primera parte ha de ser de Reverencia, la segunda de Fidelidad, la tercera de Dependencia, la cuarta de Adoración, la quinta de Confianza, la sexta de Camaradería, la séptima de Pasión.

Si bien es cierto que la fórmula propuesta por Crowley es muy válida no es la única. De todas formas te aconsejaría seguir un poco estas premisas para hacer al menos una invocación, verás que salen preciosas fórmulas.

La invocación será la parte principal del rito, después de la misma presentaremos las ofrendas y realizaremos otros trabajos, como puede ser la meditación, o viceversa. En cuanto a herramientas rituales se suele recomendar utilizar la vara, para canalizar la energía, y el cáliz, para las ofrendas de agua, pero nunca otras como la daga, ya que puede ser interpretado como una ofensa, o el pentáculo, a no ser que esté en consonancia con la deidad elegida. Siempre utilizaremos la misma vestimenta para hacer los rituales, que será una vestimenta limpia y que no utilicemos en el día a día. Incluso algunos, para determinadas deidades, las podremos hacer desnudos. Lo ideal sería una túnica de un color acorde a la deidad, como blanco para Vesta o rojo para Hathor. Además podremos llevar otros elementos que concuerden con la deidad elegida y que, en ocasiones, puedan sustituir otras herramientas. Así pues un ankh sería adecuado para deidades egipcias, un cuerno de ciervo para Cernunnos, una Hoz para Cronos, una lámpara para Vesta… Estas prendas serán llevadas durante los rituales, pero no siempre serán utilizadas. El cuerno o el ankh, por ejemplo, podrán sustituir la varita. Todos los materiales que se utilicen para los rituales deben ser consagrados a la deidad, y no se deben profanar utilizándolos para otros usos.

El incienso que elegiremos durante los rituales sera de un aroma que se adecue a la naturaleza de la deidad elegida. Bien pueden ser mezclas realizadas por nosotros, bien hierbas o resinas quemadas directamente sobre el carbón o bien usar varillas o conos convencionales. Si deseamos usar mezclas, Scott Cunningham, en su obra El libro completo de inciensos, aceites e infusiones, tiene una gran variedad de recetas que podemos realizar. También podemos investigar y recurrir a la obra de artistas clásicos. Por ejemplo, Plutarco, en su obra Los Misterios de Isis y Osiris, dice que los egipcios utilizaban diferentes inciensos dependiendo de la hora del día, así se utilizaba Incienso al amanecer, Mirra por la tarde y Khypy, una mezcla especial, por la noche. Si deseamos usar varillas o simplemente hierbas o resinas sobre carbón, siempre elegiremos aromas adecuados, bien porque las propiedades de dichos aromas son similares a los “poderes” de la deidad, o bien porque, basándonos en su historia, son hierbas sagradas para ellos. Así por ejemplo utilizaremos Jazmín para Isis, mastique para Mercurio o ditania para Perséfone.

Las libaciones son muy comunes. Una libación consiste en derramar agua u otro líquido en un recipiente o en el suelo como ofrenda y purificación para la deidad. Con deidades egipcias esto se hace a diario sobre todo con agua. Con otras deidades como Dionisos, o la mayoría de deidades griegas, se hace con vino. Escanciar el líquido implica que dicha bebida está en movimiento y, por lo tanto, viva. Purifica y es una forma excelente de presentar la ofrenda. Incluso podemos hacer infusiones, de la misma manera que inciensos, para realizar las libaciones. Como se ve hasta ahora siempre se busca que todos los materiales del rito estén relacionados con la deidad elegida. Esto es una forma de hacer que la energía de la misma este en consonancia con el ritual en sí, y por lo tanto el dios o diosa se sienta “cómoda”.

Altar devocional a Horus, Señor de las Estrellas Circumpolares.

Con los alimentos y productos perecederos sucede lo mismo. Investigando podemos llegar a saber cuales son los adecuados y cuales nunca habría que ofrendar. A nadie se le ocurriría ofrendar carne de cerdo a Alá, pero tampoco debe hacerlo a ninguna deidad Egipcia. Para Hékate ofrendaremos pescados, cebollas o ajos, para Seth lechugas, para Perséfone granada, para Thot higos, para Eostres manzanas… Tened en cuenta que ningún alimento es feudo de una sola deidad, pero algunos alimentos son incompatibles con ciertas divinidades. Nunca dejaremos que los alimentos se estropeen en el altar, esto es una ofensa. Lo que hacer con los mismos cuando se retiran depende de cada caso, en algunos se tirarán a la basura, en otros se sacarán a la calle o a un campo cercano para que los consuman los animales del lugar o la propia tierra y en otros serán consumidos por el ritualista.

Antes de la ceremonia deberemos purificarnos y prepararnos. Es ideal tomar una ducha o un baño relajante, si se tiene tiempo. Meditaremos ya sean dos minutos para quitarnos los malos pensamientos. Durante la ceremonia deberemos usar el mejor lenguaje que conozcamos, nada de palabrotas o frases ofensivas. Podemos acompañar la misma con música o danza. Poco a poco la ceremonia irá siendo modificada, hasta que nos satisfaga del todo, llegando a formar parte de nuestro ser. Al final dicha ceremonia estará cargada con nuestra identidad. Si no tenemos tiempo de realizar la ceremonia, el devoto deberá invocar mentalmente y hacerla de manera interior. Cuando tenga tiempo ya la hará fisicamente. Aunque tengas un santuario perfecto la ceremonia debe ser siempre un proceso de interiorización. Alister Crowley nos dice de manera muy acertada:

El propio cuerpo debe ser un templo y el templo externo no es más que una mera imagen. En el cerebro se encuentra el Santuario y allí no hay ninguna imagen. La propia respiración del hombre ha de ser el incienso y la libación.

La meditación quizás sea el método más poderoso para llegar a la deidad, y deberá ser realizada a diaro. Se meditará sobre la naturaleza de la deidad, o bien dejaremos la mente en blanco frente al altar o con la mirada clavada en la imagen. Así podrán venir a nosotros ideas de trabajo, o descubrir parte de nuestro interior. Si esto no sucede, no hay que preocuparse, estamos estableciendo un vínculo con el dios o la diosa. Además podemos visualizar a la deidad viva, de pie ante nosotros y ver que nos muestra e, incluso, establecer diálogo con ella. No nos fiemos de todo lo que nos diga, ya que muchas veces son meras imaginaciones nuestras, cuando la deidad no ha dicho nada realmente. Deberemos poner esto en cuarentena, escrito en un cuaderno, y pasado el tiempo releerlo e investigarlo.

Con el resto de la ceremonia cada deidad es un mundo. Una gran amiga, devota de Ishtar, por ejemplo, solía hacer preparados de aceites esenciales acordes a los gustos de la diosa, y con ellos ungía su cuerpo tras consagrarlos a la deidad. Esto era un acto de ofrenda en sí mismo. Su cuerpo se convertía en un colchón cómodo para la diosa, y de esta manera inculcaba en su vida las energías de la diosa y las enseñanzas que le otorgaba.

Altar devocional a Ishtar, diosa babilónica. Foto extraída de "The Temple of the Sisterhood of Ahel Adom"

Una devoción no se limita únicamente a hacer un ritual al día. Nuestra vida debe ser acorde a dicha devoción. Debemos alejar de nosotros cualquier acto, palabra o actitud que no sea del agrado de la deidad, como la falta de castidad para Artemisa, o la evasión para Ares. Deberemos evitar todo tipo de pensamientos, palabras o actos negativos. Sin embargo, uno puede ser muy cruel si la deidad elegida muestra su amor de esa manera, como Kali. Además podemos hacer de cualquiera de nuestros actos en un acto de devoción a la deidad. Por ejemplo, al comer podemos decir: “Yo como estos alimentos agradeciéndoselos a mi deidad, ya que me los ha enviado para ganar fuerzas y poder ser más devoto de Él/Ella”; al acostarnos: “Me acuesto para dormir y le agradezco a mi deidad esta bendición, y así estaré más despejado en mi nuevo acto de devoción”; y así con todo lo que se nos ocurra. Además durante la devoción deberíamos centrarnos en investigar más sobre la naturaleza de la deidad elegida y la cultura en la que fue engendrada. Tengamos en cuenta que tanto una devoción como una dedicación hacen que las energías de la deidad inunden nuestro comportamiento e, incluso, modifiquen en parte nuestra forma de ser. Hace tiempo hice una devoción a Ra-Hoor-Khuit, también conocido como Horus Vengador de su Padre. Una deidad guerrera como ninguna. Durante esa temporada siempre estaba más alerta y, aunque siempre he sido una persona bastante “sumisa”, algo en mi cambió y, desde entonces, ya no me dejo pisar por nadie, llegando incluso a enfrentarme a un superior que me hacía la vida imposible en el trabajo. Años antes esto era impensable para mi comportamiento. Es muy aconsejable crear un mantra con el nombre de la deidad elegida para recitar constantemente. Se me viene a la cabeza el típico mantra para Pan: Io Pan.

Por último, investigaremos cuando son las ceremonias antiguas dedicadas a la deidad que estamos honrando. Cuando coincidan en fechas, siempre haciendo un cálculo aproximado, intentaremos reproducir dichas ceremonias o, al menos, hacer un ritual especial para esa fiesta.

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Este ensayo ha sido realizado basándome en mi propia experiencia e investigación, en las experiencias de personas cercanas a mi y en el Liber Astarte Bel Berylli de Alister Crowley. Las imágenes publicadas en este artículo corresponden a altares personales y de amigos cercanos que las han cedido voluntariamente.

Fuente: http://elarcadeptah.es/blog/?p=517

La Ley de Tres, por Tiné Estrella de la Tarde

Este artículo sobre la Ley de la Tres, fue escrito por Tiné Estrella de la Tarde, Dedicante de este Proto Templo, como examen sobre un tema de los primeros del Primer Grado Correlliano, por lo que trata sobre uno  de los temas de las lecciones, incluyendo información que él mismo investigó para realizar este artículo. Aunque ya hace varios meses que escribió este artículo, no hemos podido publicarlo antes.

La Ley de Tres

La “Ley del Tres” o “Ley del retorno” es una de las leyes máximas en la religión wiccana. Para la mayoría de las tradiciones, practicantes de este arte (1) y manuales de magia y brujería la Ley del Tres se basa en que “Todo aquello que hagamos, sea bueno o malo, se nos devolverá por tres veces”. Esto tiene también relación con el concepto de “Karma (2)” y con el concepto de “boumeran”. Y es que para la mayor parte del colectivo wiccano y en general practicantes de brujería, esta ley nos incita a pensar y a reflexionar sobre que toda acción conlleva a una reacción. Hay que tener presente que toda acción en el universo tiene una reacción partiendo por lo tanto de esa base nuestras acciones tendrán consecuencias y a veces estas mismas no serán tan inmediatas puesto que tienen que “germinar” en nuestra mente. La mayoría de las tradiciones y manuales cree literalmente en esta ley de modo que todo lo que hagas, hagas el bien o hagas el mal, se te será devuelto por tres veces. He llegado a leer en un manual sobre defensa mágica (3) en el que se imparten nociones sobre magia defensiva, que para algunos practicantes de la brujería tradicional el verdadero significado de la Ley del Tres es que si algún brujo o bruja sufre un ataque mágico debería de devolver por tres veces el ataque garantizando que si el enemigo “sobrevive” no volverá a hacer la misma tontería de hecho, así de literal se cita en el libro “La idea era que si se hace daño o se echa un maleficio a una bruja o a un brujo, él o ella debería enviarlo de vuelta al atacante tres veces. Esto garantiza que el enemigo, si sobrevive a la triple inversión, no volverá a intentar hacer la misma tontería (4)”. Pero dejando al margen este tipo de ideas de algunos manuales, en realidad el concepto debería de ser visto más allá del ámbito literal. Debería de observarse desde un ángulo mucho más filosófico-espiritual y es en este punto cuando la Ley del Tres entra en íntima relación con el concepto de karma budista. No solo las acciones físicas tienes consecuencias si no que nuestros estados mentales, ideas o pensamientos también tienen “karma”, también tienen ese efecto de modo que nuestra mente se podría comparar con un campo recién arado. Nosotros sembraremos en él semillas basadas en buenas acciones y las habrá basadas en malas acciones de modo que cuando la semilla crezca y de lugar al trigo tendremos la consecuencia de esa acción pasada, de ese estado mental o de esa idea. Por eso, para liberarse del karma no basta solo con tomar experiencia de nuestras acciones y sus consecuencias (que no siempre son instantáneas). Hemos de aprender esas lecciones, no solo experimentarlas de modo que antes de que la semilla origine la mala acción, el negativo estado mental, o esa mala idea, se purifique. Tomando conciencia y habiendo aprendido la lección y así poco a poco lograremos salir de ese círculo de existencia cíclica.

Una de las tradiciones wiccanas que aborda desde otro ángulo el concepto de la Ley del Tres es la Tradición Correlliana Nativista. Esta tradición siendo litúrgicamente igual a las demás pero diferenciada y especial en cuanto a su carácter más sincrético, filosófico, espiritual y actitud hacia la comunidad pagana, considera que no debemos de tomar literalmente el sentido de esta ley y que lo que realmente se quiere decir es que tendremos que experimentar la experiencia o la lección cuantas veces sea necesaria hasta tomar consciencia de ella y por lo tanto haberla interiorizado y aprendido. En este caso, desde mi posición de estudiante me arriesgaría a decir que quizás la tradición Correlliana se incline más hacia esa relación más espiritual y filosófica con el concepto de karma budista haciendo pues gala de su tendencia hacia valorar mucho más que otras tradiciones el aspecto filosófico y espiritual.

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Notas:

1 La brujería y la magia.
2 Acción.
3 Jason Miller. Magia para protegerse y combatir los hechizos: aprenda a defenderse de los maleficios y el mal de ojo. Ed Obelisco.
4 Página 132 párrafo superior.

Levantando un altar a Hécate

Muchas personas me han preguntado sobre como hacer un altar para Hécate, ya sea como altar devocional o como altar para el rito de la Llama de Hécate.  Estos sencillos pasos os guiarán un poco en la construcción de vuestro altar a Hécate. Obviamente, podemos usar esta información para levantar un altar para cualquier otra deidad.

Es importante recalcar que estamos hablando de un altar físico, pues existen altares que pueden ser templos psíquicos y no sean construidos en el plano físico.

La palabra altar en español, viene del latín altus, que significa elevado. Los altares, desde siempre, han sido lugares altos donde se dejaban ofrendas para las deidades, y se consideraban un lugar entre el cielo y la tierra; aunque en algunas tradiciones el altar se coloca directamente sobre el suelo, en este caso nosotros no lo haremos.

1. El Trabajo Anterior.

Antes de comenzar a montar tu altar, deberás hacer un trabajo anterior. Pregúntate si sabes qué tipo de altar quieres (para qué finalidad, si será o no un altar permanente, si vas a trabajar frente a él y por tanto necesitarás un espacio que te permita moverte a su alrededor, etc), pregúntate si conoces a la deidad para la que levantas el altar. Lee e investiga sobre esta deidad, este proceso durará mucho tiempo, pero hay algunas cosas básicas que saber antes: quién es esta deidad, de dónde viene, qué culto tenía, qué se ofrendaba… Te recomiendo que además de buscar en la red, dediques un tiempo a investigar en libros, de diversos autores, hables con personas que tengan ya un altar o hayan trabajado con esta deidad, vayas a los textos antiguos de mitología… Uno nunca deja de aprender sobre las deidades, y mucho menos, debe limitar su trabajo al período de antes de montar el altar.

El conocimiento previo de la deidad es fundamental, y esto te permitirá, además,  ir buscando aquellos objetos que en este caso, te recuerden a Hécate y puedas usarlos para tu altar (dibujos, piedra, estatuas, hierbas, etc.)

Es importante que antes, estemos centrados en lo que vamos a hacer. Nuestro altar tendrá una serie de elementos que pueden cambiarse con el paso del tiempo, incluso otros que se irán alternando. Te recomiendo que busques una caja, un cajón, una cesta, un lugar a fin de cuentas, para guardar todo lo relacionado con este altar y que no siempre esté sobre él. En caso de que tu altar no sea permanente, puedes retirarlo todo cuando no lo uses y guardarlo en ese lugar escogido.

Otro punto a tener en cuenta, es que debemos limpiar primero el espacio donde irá nuestro altar. Esto no será una acción que hagamos sólo una vez, si nuestro altar es permanente, necesitará unos cuidados básico: limpiar el polvo, mantener limpio el lugar donde está (siempre cae cera, aceites, etc). Una vez una amiga me dijo que el altar es el espejo de la vida espiritual de las personas. Mantén tu altar ordenado y pulcro.

2. Alzando nuestro altar.

Tradicionalmente, los altares se colocan en el Este, que es el lugar por donde sale el Sol, pero esto no siempre es posible. Si no puedes colocar tu altar al Este, no te preocupes, muchos altares están orientados a otros lugares, alineados con las estrellas, o sencillamente, donde podemos ponerlo.

Una vez tenemos elegido el dónde, vamos a limpiar físicamente el lugar, y después a purificarlo.  Existen muchas técnicas de purificación, con el humo del incienso, con agua y sal… elige aquella con la que te sientas más cómodo. Purificar el espacio es una parte importante del proceso, y debemos ser meticulosos.

Algunas personas visten el altar con un paño o mantel, mientras que otras prefieren no ponerlo. Siéntete libre de hacer lo que te resulte más cómodo al respecto; pero si vas a poner un mantel, procura que los colores de éste se correspondan con lo que has estudiado antes sobre la deidad. En el caso de Hécate, podemos poner un mantel negro, rojo, verde, anaranjado, blanco e incluso azafranado.

A continuación vamos a purificar aquellos objetos que van a estar en nuestro altar. Habrás escogido imágenes (cuadros, fotos o estatuas), algún plato para las ofrendas, un lugar para poner las velas o el incienso… Lo purificamos todo antes de colocarlo en el altar, y vamos dando forma al cómo será. Es el momento de colocar aquellos objetos que hemos ido recogiendo, para que formen parte de él.

Llamaremos a Hécate (o la deidad para la que estamos preparando nuestro altar). Para hacer esto, usa la fórmula con la que te sientas más cómodo. Después entregaremos nuestras ofrendas, y las colocaremos en el altar también. Las ofrendas no son algo permanente, generalmente, sino que caducan con el tiempo. El proceso de limpiar el altar implica también la retirada de las ofrendas que ya no deben estar allí. Habla con tu corazón y entrega las ofrendas. Le diremos cual es el fin de nuestro altar, y si tenemos algo más que hacer (meditar, rezar, etc) podremos hacerlo en este momento antes de agradecer que haya estado con nosotros y despedirla.

Si tu altar no es permanente,podrás retirarlo y guardarlo todo.

3. Consideraciones.

Si tu altar es para celebrar un Sabat o Esbat con una deidad en concreto puedes usar el mantel del color de la festividad.

Muchas personas prefieren tener un altar a los dioses en general de la Wicca, en ese caso, puedes colocar además las velas de los Elementos y representaciones de los mismos.

Un altar es entre otras cosas, un lugar para comunicarnos con la divinidad y para honrarla, no existen dos altares iguales, es importante que entiendas que una parte de ti mismo se refleja en él. El altar siempre refleja la personalidad de su dueño, proyectando en él elementos de sí mismo. Para mi un altar es un elemento vivo, que cambia, se desarrolla, que debe ser alimentado, limpiado con regularidad y atendido debidamente. Como lo que es: un ser vivo.