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Mucho, poco o nada

Hoy estaba pensando en todas esas cosas que hacemos cuando no vivimos sentados en el ordenador, o con el teléfono en el bolsillo. Esas horas que dedicamos a leer, vaya usted a saber qué libros, a meditar, a sentarnos frente a nuestros altares, a orar, o a hacer rituales y ejercicios.

Mucho. Poco. Nada.

Porque, hoy precisamente, he pasado la mayor parte de mi día lejos de las tecnologías, atendiendo otras cosas. Esas que no salen en fotos de redes sociales, porque no se puede fotografiar el momento de conexión con las Deidades, porque no se puede tomar nota de un pensamiento en una meditación profunda, porque no hay un lugar ni un espacio, cuando el olor del incienso, o de esas velas especiales, llena todo el espacio mientras tú estás fuera, lejos, en un mundo que obviamente no es este.

Mucho. Poco. Nada.

Y es que a veces me pregunto cuánta gente vive de cara a la galería, haciendo alarde de grandes trabajos internos cuando realmente no los hacen, porque sería mucho más fácil no tener una vida espiritual.

Askei Kataskei

Askei Kataskei es una publicación online de descarga gratuita del Covenant of Hekate. Con artículos, recetas y rituales de los miembros del CoH (www.hekatecovenant.com) esta publicación electrónica es un proyecto comunitario, en el que participan varias personas. Este es su primer número completamente en español, y en el que nuestra cabeza de Templo, Ayra Alseret ha participado.

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La hija de Asteria y Perses

Cae la noche, cuajada de estrellas, mientras la Luna duerme su sueño negro.

En esta oscuridad, que sólo refleja una parte de Ti, de Tu esencia más profunda, prendo mis velas para recordar que la más grande oscuridad, es la que precede a la Luz. A Tu Luz. Y es que, algo se despierta en mi interior, cuando veo como Tus Llamas abarcan más y más. Siento Tu presencia en cada rincón de mi ser y de mi casa, y yo me siento más y más pequeña, mientras el corazón se me arruga como una manzanita puesta demasiado tiempo al sol, y se me clava en el pecho, sólo para recordarme que todo lo que ahora hay, también pasará.

Esta noche, la hija de Asteria y Perses, reina sobre los mortales en silencio.

Mientras arde Tu Llama, me siento a observar el altar. Pienso en cómo Hécate aparece en mi vida, como llegó y como me mostró Su rostro. Es una Diosa complicada, pero creo que todos los Dioses lo son. Ella me pide más. Siempre más. Me lleva por senderos que no son de nadie, salvo de Ella, y a veces, siento como se ha instalado en mi, quemando mis huesos, ardiendo en mis venas.

Disto mucho de ser una Sacerdotisa de esas que pueden llevar el nombre de sus dioses por encima, pero hago lo que está en mi mano, cuanto de mi depende, por honrar a mi Diosa Patrona. Ella sabe. Ella entiende. Y aunque Sus pruebas son duras, una sale fortalecida de ellas.

Hay un enorme agradecimiento en mi vida, porque siempre creo que Ella es quien pone a las personas en mi camino, y muchas de esas personas que ha puesto son pilares necesarios que me forjan.

Sale el sol, se aclara el cielo, y Su Luz brillará por 12 horas más, mientras la Luna, errática, se acerca a su cambio de forma. La hija de Asteria y Perses, desvela mis noches y me recuerda que no está sola, que me comparte con otros Dioses, y que tengo otras tareas que atender, pero también, me recuerda que yo no estoy sola, que Ella pone en mi camino constantemente personas y situaciones, para que recuerde, que se hace camino al andar.

hoy

Ἑκάτη

Este texto pertenece a mi trabajo devocional, lo escribí hace muchos años.

Ella cambia todo lo que toca, es la luz más fuerte y la más grande oscuridad, es la Doncella y la Madre, es la Anciana que conoce la Muerte, es la que alza su voz por encima de las tormentas, es quien sabe y conoce, es el Oráculo puro, es cada brizna de hierba, es Femenina y Masculina, es guerra y es paz, es el cuidado de los niños, el enfado de las madres, es la que guerrea sin miedo y la que sana las heridas, es la mano que alivia el dolor del alma, es la presencia inefable, es cada soplo aire, es un lobo que aulla, es una Trinidad estable, es el día y la noche, es el todo y la nada, lo absoluto y lo que no es, la perfección y el equilibrio, es la Primera y la Última, es la que de los Mil Nombres, es la semilla que germina, la tierra que todo lo da y todo se lo lleva, es la lluvia que alimenta, es el fuego que purifica, es arriba y es abajo, es completa y vacía, es la que tiene el Poder, es la guía de las brujas, es la que aconseja, la que mira de frente al enemigo, la que cuida de todos los seres, es la que detiene a las personas que dañan, es la Justa que aniquila, es fuerte como una vara y flexible como un trozo de cuero, es la Fuente que sana, es la luna que mengua, que crece, que se va, es la sombra más profunda, una voz sencilla y clara, es cada madre que espera un hijo, es la que vela el sueño nocturno, es la que afila las espadas, la que espera en la puerta de tu casa, la que impide entrar a quien a no merece el paso, es la Guardiana absoluta, es cada flor que florece, es el olor a azahar en las ciudades, es el sol que calienta, es la Grande, la Digna, la Fortaleza, es el invierno envuelto en una capa suave, es la Matrona y los pastos, es la tierra salvaje, la Reina de los fantasmas, la filosofía, la cultura, el arte, Triple y Una, completa y honrada, es la que asiste y ayuda, es la que trae el miedo y la calma.

Y no necesita ser más.

escudohecate

Huérfana de tu sombra

Y es que, cuando regresé de andar por tus Bosques, me quedé huérfana de tu sombra.

Vuelvo como un papelillo al viento a recorrer Tus lugares, y a pensarte. En estos días, muchas han sido las veces, junto al Tor, en los caminos, dónde mi alma ha volado a buscarte. Todo el mundo sabe que yo soy devota de H. pero también tengo una indescriptible conexión con tres arquetipos masculinos que en mi se funden, se abrazan y se siente. Herne, el Cazador. The Greenman. Cernunnos.

Astado que recorre los senderos más profundos de los bosques, pastor y guía de los animales salvajes. Tu nombre resuena en mi interior como un tambor, cuando me adentro en cualquiera de esos lugares que son sagrados desde el anochecer de los tiempos. Te siento tan cercano, observando tras los árboles, mientras camino.

¿Cómo no sentir la presencia del Dios en cada lugar verde? ¿Tras cada árbol que se inclina en los valles? ¿En el agua que salta entre las piedras silenciosas en la noche? Siento Tu latir en mis pies descalzos, mientras mis zapatos han perdido su sentido al llegar a tus dominios; siento Tu respiración acompasada cuando la mía se vuelve errática en los ascensos a Tus riscos; siento tu aliento insuflado de vida en el canto de los pájaros que se mueven en esa realidad que dejo atrás al cruzar tus espacios.

Te presentas en mis sueños, cuando llevo días sin dormir, y me miras con esos ojos verdes, escondidos en la maleza mientras tu risa se hace eco de las aves que trazan círculos imposibles en los cielos. No te alcanzo, no llego. Pero persistes como la presa que acecha, tras cada rincón oculto, y me miras, y yo tiemblo. Como el fuego que quema mis huesos, estás dentro de mi ser, corres por él, salvaje, removiendo a tu paso mil emociones inefables. Deslizando Tu presencia, en cada brizna de hierba que se mueve, en cada noche de niebla que se levanta. Que la A sólo arranca el Grito, de la garganta que te busca y te nombra.

He pasado tantas noches en tus campos, donde nada aterra y todo se teme, donde la vida aúlla dejando constancia de Tu existencia. He pasado tantas noches bajo las estrellas, pisando Tu manto, que cuando pasan los días, siento como si me arrancaran las raíces y vuelvo a traerte a mi mente, desde mi alma, como si tuviéramos un pacto firmado desde el día en que nacieron las estrellas. Y doy gracias por sentirte y verte tan presente en cada paso. Que mi alma te pertenece, eso Tú ya lo sabes, desde que dijiste “sea”.

Herne, Greenman, Cernunnos. Fuente poderosa y clara de toda la existencia. ¿Cómo se puede describir la sensación que ahoga y alienta a la vez? Ese pellizco en el alma, cuando tras tus huellas andamos los caminos más secretos. Ese silencio complejo, lleno de sonidos armónicos que desprenden los bosques que te llenan…

Cuando regreso, cuando vuelvo al asfalto, este me rechaza y me escupe. Torpes pasos que pronto se hacen a tus subidas y piedras, a tus líquenes en las rocas, al deslizante silbar de tus aires. Porque, siempre, invariablemente, cuando regreso de andar por tus Bosques, me quedo huérfana de tu sombra.