Aplicaciones prácticas de la Amatista, por Nuhmen

La amatista es una variedad macrocristalina del cuarzo. Su color violeta característico puede ser más o menos intenso, según la cantidad de hierro que contenga. Aparece formando cristales de punta única, aglomerados o incluso geodas. Es una piedra cuyo color se va degradando poco a poco al exponerla a la luz solar.

La amatista es una piedra altamente transmutadora: su elevada vibración disipa la energía negativa del ambiente, dejando la zona libre y despejada, por lo que es uno de los minerales más utilizados en procesos de limpieza energética. Para realizar una limpieza personal, sería buena idea ubicarse en el centro de un entramado de amatistas: poner una en cada esquina de la cama es una excelente opción, ya que disipa las energías no deseadas del cuerpo mientras se duerme.

Es un mineral ideal para la meditación, pues serena la mente y permite el acceso a un estado alterado de consciencia con mayor facilidad. Esto se potencia si se coloca sobre el sexto chakra, también llamado tercer ojo.

Además, la amatista posee una característica muy especial: no requiere de limpieza energética. Por la frecuencia vibratoria que posee, se limpia a sí misma y sólo es necesario cargarla de vez en cuando. Es por ello por lo que la posesión de una geoda o drusa de amatista similar a la de la foto resulta muy útil, ya que al colocar sobre ella otras gemas o pequeños objetos, como péndulos, éstos se limpiarán automáticamente al contacto con este mineral.

La amatista tiene propiedades secundarias adicionales: calma los ánimos, potencia la intuición, protege de los ataques psíquicos y disipa las pesadillas.

amatista

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