Top Ten Altares, por Tiné

La etiqueta Top Ten, va de compartir, de enseñar al mundo aquellas cosas que son mis Diez Mejores lo que sea.

10: Velas:
Las velas son indispensables en mi altar, y en el de muchos wiccanos y paganos. Como mínimo tengo cinco: La dedicada a la Anciana Madre, la del Este (amarilla), la del sur (Roja), la del oeste (azul) y la del norte (verde). Luego, adicionalmente si estoy haciendo algún trabajo siempre tengo las velas relacionadas con el mismo. A parte de tener una serie de velas acompañantes como baterías y fuentes de luz.

9: Elementos representativos de los cuartos.
Junto a cada vela de los cuartos, del color correspondiente. Tengo un “algo” que me recuerde directamente a él. En el este, junto a la vela amarilla tengo plumas y el incienso. En el sur, tengo la vela del sur roja más una vela adicional representando al fuego. En el oeste, tengo la vela azul una serie de caracolas y el cáliz. Mientras que en el norte, tengo la vela verde, un cuarzo, una piedra volcánica y algo de sal.

8: El pentáculo.
En mis inicios no tenía un pentáculo en el centro del altar. Pero con el tiempo adquirí un mantel que tiene incluido un pentáculo en el centro y me parece muy útil y evocador. Trabajar sobre la figura del pentáculo se ha convertido para mí en algo indispensable.

7. Minerales.
Dependiendo del momento de la rueda y del trabajo, tengo sobre el altar unos minerales u otros. Pero lo que se ha convertido en un imprescindible, es el cristal de cuarzo. Tengo un gran transcanalizazor que nunca desaparece de mi altar, haga lo que haga.

6. Caldero y jarra de agua.
A la izquierda del altar, tengo un cáliz enorme de piedra que hace las funciones de caldero (excepto cuando sé que la temperatura va a ser demasiado alta) Lo uso para quema de cosas breves o para llenarlo de agua y darle diferentes usos. Junto al caldero, tengo una jarra de cristal a través de la cual, administro el agua al caldero. Nunca lo hago directamente del grifo. Siempre pasa por la jarra de agua. Es parte del ritual para mí.

5. Herramientas adivinatorias.
Guardadas en sus cajas o en sus respectivas bolsas, sobre el altar tengo mis herramientas adivinatorias. Estoy pensando en mi baraja de tarot, en mi oráculo y en las runas. Siempre las tengo en el altar y siempre las he tenido ahí. Muchas veces, es sobre el mismo altar sobre donde realizo las lectoras. Otras veces, en cambio, individualizo un espacio con un tapete especial y monto un espacio personal provisional.

4. Guardianes y guías.
Durante la mayor parte del año, sobre el altar también tengo figuras o elementos que representen a mis guardianes y guías, principalmente a modo de agradecimiento. Pero sobre todo por el trabajo que sigo con algunos de ellos, requiriendo un altar provisional dentro del altar principal, en el que hacer ofrendar de luz, incienso o alimentos.

3. Un pañuelo negro y la Estrella de la Tarde.
Sobre el altar, colgado de la pared, tengo un gran tapete o pañuelo negro que simboliza la oscuridad de la noche. Un fondo negro interminable y denso que da al altar una atmósfera diferente. Sobre este fondo negro, tengo la joya del altar, y del Santuario de Eärendel, la Estrella de la Tarde, brillando en la oscuridad. Todo esto forma parte de un mensaje propio del santuario muy especial para nosotros.

2. Plumero o abanico ritual.
Tras realizar el curso de chamanismo correlliano, no me separo de mi abanico chamánico hecho con plumas de pavo real. Lo uso para muchas cosas y es un indispensable en el altar.

1.Estatuas y símbolos.
Por último, la estatua de la Diosa Anciana, presidiendo todo el altar. Me encanta, simplemente es sensacional la relación que uno puede establecer con una estatua. A nivel de trabajo personal, creo que una estatua o una imagen de la divinidad ayuda muchísimo a la hora de conectar con la misma. Depende de la temporada, añado símbolos que construyo o simplemente que me encuentro y algo me dice: esto va en el altar. Así ocurre con una hoja otoñal que cogí el pasado otoño. Imprescindible por todo lo que me evoca y el mensaje que trae. Al igual que una gran flor de cristal en tonos amarillos, anaranjados y rojizos. Como veis, todo está relacionado con el mensaje otoñal y de la Anciana Madre.

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