El lobo: El apoyo de la manada; Rvdo. Tiné Estrella de la Tarde

 

 

Si hay un animal, con el que a día de hoy, sigo trabajando y me sigue imponiendo un respeto monumental, ese es el lobo. Desde siempre, he sentido temor. Pero un temor inexplicable, un temor especial. Siempre he tenido pesadillas con éste animal, desde mi infancia. Hasta que un día decidí trabajar con el espíritu del lobo. Pues aunque me inspiraba terror, sabía que tenía que indagar en él. Curiosamente, éste animal, ha representado en mi vida dos grandes cosas. Una que ya descubrí en su momento. Y la otra, sigo tratando descubrirla.

A mi parecer, es uno de los animales más difíciles con los que trabajar. El trabajo es personal, sí. Y en mi caso, ha supuesto un verdadero esfuerzo que no sabría ni explicar.  El lobo llegó a mi vida, en un momento puntual, para hacerme saber, que si estaba pasando una mala racha (que la estaba pasando) ésta la debía afrontar con fuerza, con sabiduría y con inteligencia. No vino para decirme que mi suerte iba a cambiar o que la situación mejoraría. Por el contrario, la situación empeoró algo más. Pero venía para enseñarme, que, aunque pasase malas rachas, aunque las cosas parezcan empeorar cada día más, era la ocasión perfecta para acercarme más a los míos, tanto familiares, como amigos. Momento clave para darme cuenta de la manada. Momento clave para darme cuenta, que el individuo, solo y solitario, no tiene la misma fuerza. La solidaridad de la manada, el fortalecer los lazos sociales, las bases familiares fueron  la clave para pasar todo aquello. Incluso a día de hoy, sigo recordando y aplicando su lección. También me mostró que la verdadera felicidad no está en lo material, sino que se encuentra entre los nuestros, entre nuestra familia, nuestros seres queridos, nuestros amigos. En nuestro interior.

Ni la desesperación, ni el dolor. Ni las ganas de rendirse. Ni la continua sucesión de problemas, es excusa para rendirse. El lobo no se rinde, y con valor, fuerza y ayuda de su manada persevera hacia el bien común.

Aún sigo trabajando con éste animal. Es más, me he dado cuenta que cuando dejo de trabajar con él tan regularmente, sigo sintiendo ese temor inexplicable. El acercamiento a este animal nos dice mucho de nostros. En mi caso, trajo mensajes que no quería ver, pero que estaban ahí. Pero  al aceptarlos, pude correr libremente entre los bastos bosques. Sintiendome verdaderamente libre sin ser tachado de  “bestia”.

Así pues, esta es mi pequeña experiencia con el trabajo de éste animal. Y sé que no ha acabado aquí, porque aún tengo muchísimo trabajo con él.

Fuente: http://evenstarlight.wix.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *