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Top Ten Manualidades, por Vesper

La etiqueta Top Ten, va de compartir, de enseñar al mundo aquellas cosas que son mis Diez Mejores lo que sea.

TOP 10 MANUALIDADES PARA HACER

10- Pociones

olvidémonos por un momento del profesor Snape. Estoy hablando de usar las vibraciones de las plantas como potenciador mágico, macerándolas en aceite, alcohol o agua, y dejándolas a la luz de la luna (o del sol en el caso que proceda) para tener una tintura que usar como base para hacer tinta, por ejemplo, una base oleosa con la que ungir nuestras velas o un poco de agua concentrada que añadir a nuestro baño de limpieza. ¿Quién no ha pasado una lunación entera agitando ese frasquito en el fondo del armario mágico? Como recuerdo con mucho cariño todos esos procesos, he decidido darle a estas maceraciones un modesto lugar en este top 10.

9- Preparar saquitos

No hace mucho, me dio por preparar saquitos combinando hierbas y cristales: tenía uno en la entrada de la habitación del piso donde vivía, para evitar visitas indeseadas; llevaba otro en mi bolso para repeler a los ladrones… los renovaba cada tres meses más o menos. El puesto número nueve es para este recurso, que además de efectivo, es muy fácil de hacer.

8- Hacer velas

Seamos honestos, la mayoría de velas que uso son compradas; sin embargo, en ocasiones especiales (el inicio de una devoción, una petición delicada, un hechizo que me interese especialmente que funcione) suelo fundir un poco de cera de abeja con aceite, para crear una vela en un recipiente de vidrio. A Hécate le gusta mucho que le haga ese tipo de ofrendas.
A veces también derrito la cera de velas blancas y las tiño con colorantes grasos y aromas. Se pueden añadir cristales cargados para potenciar su poder mágico, o tallar símbolos con un buril metálico calentado previamente.

7- Hacer papel

Algunos hechizos exigen que escribas o dibujes algo que luego vas a quemar. Para esos casos, me gusta mucho hacer papel reciclando periódicos, viejos apuntes, cartón etc… Además, gracias a los colorantes alimentarios o las acuarelas, puedo darle color al papel. Las posibilidades son infinitas. Puedes añadir hierbas o pétalos de flores… o incluso semillas (asegúrate de que el secado sea lo más rápido posible para evitar que germinen, los meses de verano son los mejores para el papel de semillas) que luego puedes enterrar y ver cómo ese poder mágico germina y se convierte en unas bellas plantas. Es una manualidad preciosa para hacer con niños en la época de Imbolc y Ostara.

6- Modelar masilla

se pueden hacer toda clase de objetos útiles para el trabajo mágico usando pasta de modelar: sea con arcilla, pasta de sal, pasta de almendras, papel maché… Desde estatuas para representar a los Dioses a un pentáculo, pasando por toda clase de símbolos o sigilos, portavelas… que luego puedes pintar con los colores que necesites. Mejor y mucho más efectivo que lo que puedas comprar en una tienda.
Mi primer inciensario fue un tosco cuenco hecho de arcilla, pintado de negro y barnizado. Se desintegró una noche descuidada que dejé el altar puesto al aire libre; llovió, y al día siguiente me encontré el altar convertido en un charco lodoso. Me sirvió para meditar acerca del apego a los objetos y cómo las cosas entran y salen de tu vida (así que, actualmente, mis dos inciensarios son metálicos)

5- Cocinar

No hace falta devanarse los sesos buscando una receta de galletas de luna. Basta con hacer algo sencillo con los ingredientes de cada estación. (Recuerda que está por un lado la comida que ofrendas a los dioses, y por otro lado la que llevas al festín sencillo, pero ambas pueden combinarse si antes de comenzar a comer sirves en el altar la primera porción.) Si estás haciendo una devoción, busca qué alimentos son afines a esa divinidad. Quizá lo que voy a contaros sorprenda a más de uno, pero os aseguro que en Litha, los dioses agradecen un buen vaso de gazpacho. Afortunadamente, tengo un modesto huerto que me surte de todos los tomates, pimientos, cebollas, judías verdes y berenjenas que pueda necesitar.

4- Coser

Nunca olvidaré aquella vez que me hice mi túnica de dedicante: usé como patrón una camiseta vieja que me estaba grande, la cosí por ambos lados… y al ponérmela, no me entraba. Debía estrenarla al día siguiente para el ritual de Imbolc del Templo de Hécate (mi segundo ritual como miembro del Templo), de modo que invertí todo ese día y el siguiente cosiendo un aumento en el lateral. Esa cosa ladeada con el cuello cortado a tijeretazos es mi túnica, y no la cambio por nada. Aparte de eso, y con mejor tino, he cosido preciosas fundas para tarot y unas bolsas para evitar que las hierbas del baño mágico se desparramen por toda la bañera y te atasquen el desagüe… ¡Ah, y una muñeca vudú, que todo hay que decirlo!

3- Decorar cajas

Las cajas de madera son mi debilidad (de hecho, en el borrador inicial, esta tarea ocupaba el primer puesto). En mis inicios como wiccana pinté una caja de negro con una media luna plateada, y le espolvoreé pintura con un cepillo de dientes para hacer las estrellas. Esa caja ha viajado conmigo a París, conteniendo las modestas herramientas con las que pasé ese año Erasmus, y actualmente es la caja donde guardo todos los elementos del altar de Hécate, que apenas me caben ya dentro. También tengo otra pintada por fuera de celeste con un sol y negra por dentro con una luna, donde tengo todos mis cristales. Las cajas de madera se pueden pirograbar y admiten muchas técnicas, desde los acrílicos a los rotuladores o acuarelas. Guardo el mazo de tarot que uso con mayor frecuencia en una caja con la triple luna pirograbada, pintada con tinta azul en dos tonos. Decorarlas de la forma que sea es un proceso relajante que nos ayuda a concentrarnos, como si meditásemos.

2- Pintar usando palillos

a veces, cuando voy a la playa, regreso con un pequeño botín en forma de piedras pulidas. Si eres de los que está empezando a meditar, te invito a que tomes un canto rodado, un poco de pintura acrílica y, con la ayuda de un palillo de madera, le traces los dibujos que te venga en gana. Deja tu mente libre. Usa los colores que quieras, pero no pares de hacer líneas, puntos, espirales o zig-zags. Esa concentración le va a ayudar a tu mente a acostumbrarse al estado de meditación. En mi caso, se me ocurrió ese ejercicio en un momento de mi vida en el que tenía mucha ansiedad: la concentración que exige el cargar el palillo con la cantidad adecuada de pintura y prever qué tipo de trazo puedes hacer antes de volver a sumergirlo de nuevo ocupa tu mente de una manera tan inmersiva, que cuando me di cuenta, llevaba tres horas pintando y el té que me había preparado estaba completamente frío. Una experiencia que recomiendo a todo el mundo al menos una vez en la vida.

1- Fabricar incienso

Los que me conocen dentro del templo, saben que es una de mis grandes pasiones. Siempre se necesita incienso, sea para una devoción, un hechizo, un ritual o simplemente para darle un toque aromático a la habitación en la que estás leyendo sobre temas esotéricos. Existen tantas recetas como personas en el mundo, y lo mejor es que todas ellas son válidas. Disfruto especialmente abriendo todos los frascos de hierbas que tengo, y, uno a uno, ir oliéndolos y añadiendo en diferentes proporciones que no paro de rectificar. Al principio, era incapaz de volver a repetir ninguna de las recetas que creaba porque siempre se me olvidaba apuntarlas. Ahora tengo un retorcido sistema lleno de palotes y puntos que significan la cantidad de cucharadas, cucharaditas o pizcas que añado en cada caso y que anoto sobre la marcha. Tampoco ahora soy capaz de reproducirlas a la perfección, pero al menos se asemeja mucho. Eso hace que cada remesa que preparo sea única y especial, y me llena de satisfacción ver cómo poco a poco soy capaz de introducir más sutilezas al aroma usando ingredientes que hace unos años daba por imposibles, como pasas, cáscaras de manzana, vino o madera de diferentes árboles.

Top Ten Altares, por Tiné

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10: Velas:
Las velas son indispensables en mi altar, y en el de muchos wiccanos y paganos. Como mínimo tengo cinco: La dedicada a la Anciana Madre, la del Este (amarilla), la del sur (Roja), la del oeste (azul) y la del norte (verde). Luego, adicionalmente si estoy haciendo algún trabajo siempre tengo las velas relacionadas con el mismo. A parte de tener una serie de velas acompañantes como baterías y fuentes de luz.

9: Elementos representativos de los cuartos.
Junto a cada vela de los cuartos, del color correspondiente. Tengo un “algo” que me recuerde directamente a él. En el este, junto a la vela amarilla tengo plumas y el incienso. En el sur, tengo la vela del sur roja más una vela adicional representando al fuego. En el oeste, tengo la vela azul una serie de caracolas y el cáliz. Mientras que en el norte, tengo la vela verde, un cuarzo, una piedra volcánica y algo de sal.

8: El pentáculo.
En mis inicios no tenía un pentáculo en el centro del altar. Pero con el tiempo adquirí un mantel que tiene incluido un pentáculo en el centro y me parece muy útil y evocador. Trabajar sobre la figura del pentáculo se ha convertido para mí en algo indispensable.

7. Minerales.
Dependiendo del momento de la rueda y del trabajo, tengo sobre el altar unos minerales u otros. Pero lo que se ha convertido en un imprescindible, es el cristal de cuarzo. Tengo un gran transcanalizazor que nunca desaparece de mi altar, haga lo que haga.

6. Caldero y jarra de agua.
A la izquierda del altar, tengo un cáliz enorme de piedra que hace las funciones de caldero (excepto cuando sé que la temperatura va a ser demasiado alta) Lo uso para quema de cosas breves o para llenarlo de agua y darle diferentes usos. Junto al caldero, tengo una jarra de cristal a través de la cual, administro el agua al caldero. Nunca lo hago directamente del grifo. Siempre pasa por la jarra de agua. Es parte del ritual para mí.

5. Herramientas adivinatorias.
Guardadas en sus cajas o en sus respectivas bolsas, sobre el altar tengo mis herramientas adivinatorias. Estoy pensando en mi baraja de tarot, en mi oráculo y en las runas. Siempre las tengo en el altar y siempre las he tenido ahí. Muchas veces, es sobre el mismo altar sobre donde realizo las lectoras. Otras veces, en cambio, individualizo un espacio con un tapete especial y monto un espacio personal provisional.

4. Guardianes y guías.
Durante la mayor parte del año, sobre el altar también tengo figuras o elementos que representen a mis guardianes y guías, principalmente a modo de agradecimiento. Pero sobre todo por el trabajo que sigo con algunos de ellos, requiriendo un altar provisional dentro del altar principal, en el que hacer ofrendar de luz, incienso o alimentos.

3. Un pañuelo negro y la Estrella de la Tarde.
Sobre el altar, colgado de la pared, tengo un gran tapete o pañuelo negro que simboliza la oscuridad de la noche. Un fondo negro interminable y denso que da al altar una atmósfera diferente. Sobre este fondo negro, tengo la joya del altar, y del Santuario de Eärendel, la Estrella de la Tarde, brillando en la oscuridad. Todo esto forma parte de un mensaje propio del santuario muy especial para nosotros.

2. Plumero o abanico ritual.
Tras realizar el curso de chamanismo correlliano, no me separo de mi abanico chamánico hecho con plumas de pavo real. Lo uso para muchas cosas y es un indispensable en el altar.

1.Estatuas y símbolos.
Por último, la estatua de la Diosa Anciana, presidiendo todo el altar. Me encanta, simplemente es sensacional la relación que uno puede establecer con una estatua. A nivel de trabajo personal, creo que una estatua o una imagen de la divinidad ayuda muchísimo a la hora de conectar con la misma. Depende de la temporada, añado símbolos que construyo o simplemente que me encuentro y algo me dice: esto va en el altar. Así ocurre con una hoja otoñal que cogí el pasado otoño. Imprescindible por todo lo que me evoca y el mensaje que trae. Al igual que una gran flor de cristal en tonos amarillos, anaranjados y rojizos. Como veis, todo está relacionado con el mensaje otoñal y de la Anciana Madre.

Top Ten: Libros, por Ayra

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Top Ten: Libros

(no, no voy a hacer una reseña, los libros son tesoros que sólo puedes conocer leyendo)

10. ¿Qué es la Wicca? Brujería de hoy. Scott Cunningham.

En mi primer año en la universidad, un amigo me regaló este libro. Para mi tiene un valor sentimental enorme, pero además creo que es una buen punto de partida. Nunca me canso de recomendar su lectura.

9. Natural Magic, Pamela  J. Ball

Este no está en español, y aunque yo no hablo un inglés fluido, fue amor a primera vista. Siempre digo que este libro esconde dentro de sí mismo grandes tesoros, pero sólo si lo lees podrás encontrarlos.

8. Wicca. A comprehensive guide to the old religion in the modern world, Vivianne Crowley.

Absolutamente indispensable en tu biblioteca, Vivianne Crowley es una escritora maravillosa con una capacidad mágica para que cuando habla de lo que sea lo entiendas a la perfección. No sé si está editado en español, pero el mío, pese a estar en inglés, es uno de los libros que más veces he leído sobre Wicca.

7. Lo que hacen los brujos, Stewart Farrar.

Si no lo tienes, estás tardando. No, no soy una fan de esas que alucinan con Janet y Stewart Farrar, es que es libro es EL libro. Muy famoso es su Biblia de las Brujas, pero este, créeme, no tiene nada que envidiar!

6. La brujería del futuro, Doreen Valiente.

Si Gardner es el padre de la brujería, Doreen Valiente es la Madre Absoluta. Ninguna de sus obras está de más en tu estantería, siempre que la leas!! Sus palabras nunca se quedan anticuadas para mi gusto. M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-O

5.  Herbal recipes for vibrant health, Rosmary Gladstar

En inglés de nuevo, pero este me encanta, con todas esas recetas para el día a día y para momento de la vida.. Ains.. Me lo regaló una amiga hace varios años. Lo adoro!!

4. Queen of Hell, Mark Allan Smith.

Sí, en inglés. Este no es un libro Wicca, pero si vas a trabajar con Hécate, necesitas leerlo. Necesitar tenerlo. Necesitas tocarlo. Necesitas este libro.

3. Magia Egipcia Práctica, Murry Hope.

Cualquier libro de Murry Hope, es maravilloso, pero este además tiene un valor sentimental muy especial. Guardado como oro en paño, lo leo y releo como si fuera a desvanecerse. Tienes que leer a Murry Hope. Todo lo de Murry Hope!!!

2. Sacred Mask Sacred Dance, Evan John Jones

Sí, inglés… pero dime ¿Qué sabes del Clan Tubal Caine? Si te estás preguntando por el hilo que une el paganismo y el chamanismo, este es tu libro. No, este libro es uno de esos que no prestaría… Es demasiado especial

1. El mito de la Diosa, Anne Baring y Jules Cashford

No es mi preferido, pero está en mi Top Ten, porque me costó mucho conseguirlo, pero sobre todo, porque me lo regaló mi madre. Me encanta perderme entre sus páginas y descubrir que no sé nada. Leelo, será un gran regalo para ti.

 

Top Ten: En el altar, por Ayra

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Top Ten: En el Altar.

10. Velas.

Me encantan las velas y en mis altares no pueden faltar. Altas, bajas, de varias mechas, de colores, blancas… Mi único requisito son que no sean compradas en un bazar, ya que tienden a despintarse.

9. Conchas.

Yo nací muy cerca del mar, y mi infancia está muy asociada al mar también, por lo que para mi es imposible pensar en un altar que no tenga caracolas, conchas, arena de playa o alguna referencia parecida.

8. Piedras.

Una fluorita, una turmalina, puede que obsidiana o selenita. Es algo que suelo tener a mano, y por tanto también en mis altares. Me gusta tener piedras como ofrendas permanentes en los altares. Las limpio, las cargo y las voy cambiando.

7. Platos.

Varios, de diferentes materiales, pero siempre presentes. Los platos de ofrendas son otra de esas cosas que suelo tener siempre en los altares, a veces son más grandes, a veces más pequeños, pero siempre están. Creo que sólo tengo un altar sin plato, pero tiene un cuenco, que al final hace la misma función.

6. Ofrendas.

Flores casi siempre, agua de un lugar especial, piedras, recortes, plantas vivas, inciensos.. las posibilidades son infinitas!! Me encanta tener ofrendas en los altares, cambiarlas, adecuarlas a la estación, a la divinidad…

5. Estatuas.

Hasta no hace mucho, no tenía muchas estatuas (tampoco ahora tengo muchas eh?) pero sí, me encanta. Definitivamente un altar gana mucho con estatuas de las divinidades, las hay de muchos materiales, incluso las puedes hacer tú.

4. Imágenes.

Si las estatuas eran poco, además me gusta tener imágenes, en papel, en marcos de foto o lienzos directamente. Cambiarlas, y sentirlas como parte de mis altares me encanta. Además considero que las ilustraciones en concreto, tienen algo tremendamente especial.

3. Agua fresca.

Siempre, pero siempre, agua fresca. A mucha gente no le preocupa especialmente, pero a mi me encanta tener agua fresca en el altar, y siempre que es posible, tiene una planta acuática viviendo en ella. Sencillamente me encanta.

2. Pentáculo.

Aunque no todos mis altares son para la misma cosa, en casi todos podemos encontrar pentáculos de un modo u otro. Me reconfortan y me dan paz, así que lo más normal es que estén en mis altares, y en mis estanterías, muebles…

1. Llaves.

Será porque siempre tengo a Hécate presente, pero yo necesito llaves en mis altares. Por un lado hacen una función mágica, y por otro lado, es algo que me ayuda cuando quiero canalizar determinadas cosas. Las llaves son para mi algo realmente evocador.

Top Ten: Minerales, por Ayra

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Top Ten Gemas.

10.  Piedra Crisantemo.

¿Qué haríamos sin ella? Esta peculiar piedra, tiene el dibujo de la flor en ella, de ahí su nombre. En Japón se asociaba con la sanación, así que podemos usarla para este fin. En mi experiencia diré que es una maravilla para usarla en la piel, y que aporta calma y momentos de relax cuando las cosas no se sostienen por si mismas. Es ideal para cuando tengas que estudiar, ya que además de tranquilizarnos, proporciona apertura mental.

9. Labradorita.

La piedra que se asocia con Hécate no puede faltar en un Top Ten. Desarrolla nuestra creatividad, nos aporta calma en los momentos de estrés.. pero lo más fundamental es que es la piedra ideal para trabajar con las vidas pasadas y los Ancestros, porque la Labradorita es una llave.

8. Fluorita.

Tengo debilidad por esta piedra. Debo tener seis o siete y cada una es especial a su manera. ¿Por qué? Bueno, la Fluorita nos hace evolucionar sin perder el contacto con nuestra parte más terrenal, es otra gran equilibradora, y sin duda esto es importante. Pero a mi me encanta su energía chispeante, sus colores morados y verdes fundidos. Es una de mis piedras preferidas.

7. Ametrino.

Viene de Bolivia exclusivamente, y su finalidad es armónica. Como lo lees, un ametrino combate la depresión, el estrés, la ira… todo lo que esté desequilibrado en tu vida.  No existe una piedra mejor para equilibrar la balanza de nuestras emociones, pero puedes también usar su energía para todos los demás campos.

6. Moldavita.

Ay, la Moldavita. Este cristal que cayó desde algún lugar lejano del Universo es bastante complicada de encontrar y suele ser bastante cara. Pero fue un gran descubrimiento (gracias Rubén) Tardaría una vida entera en poder explicar todos sus usos, pero si quieres crecer en el campo espiritual, necesitas una ya!

5. Ojo de Tigre.

Esta es imprescindible. Se trata de una piedra con una capacidad increíble para limpiar y proteger. En la antigua Roma, los soldados la llevaban con ellos para estar a salvo en las batallas. Estimula aquello para lo que la queramos usar.

4. Cuarzo cristal.

Fundamental en nuestra vida, el Cuarzo cristal, nos ayuda a canalizar todo tipo de energías: amplificar, sanar, liberar, regular y desbloquear la energía, son algunas de sus mejores cualidades. Esta gema se suele asociar directamente con la Gran Madre. Me gusta llamarlo la “piedra comodín” pues sirve para todo.

3. Turmalina Negra.

Su color negro nos dice de ella que absorbe toda la negatividad, y la transmuta, por lo que estamos hablando de un gran disipador de miedos, angustias, ataques psíquicos, etc. Se recomienda llevar una encima durante el embarazo ya que tradicionalmente se creía que protegía y aumentaba la energía del embrión. Se trata de una de las piedras más poderosas que existe.

2. Jade.

Durante años fue mi piedra preferida. No sé si por su color verde o porque sus propiedades van desde atraer el amor leal y fiel hasta favorecer el crecimiento espiritual y de los proyectos que nos proponemos. El Jade atrae el dinero, pero también nos ayuda a pensar con claridad. Aunque sus efectos tardan en ser visibles, el Jade es una apuesta segura.

1. Lágrima Apache

El número uno de mi Top Ten, en este momento de mi vida, es la Lágrima Apache. Se trata en realidad de una obsidiana en bruto, que a diferencia de las obsidianas rodadas, es una piedra completa, no una fracción. Funciona de manera más suave  que la obsidiana común, pese a que tiene las mismas características.  Pero lo que me enamora de esta piedra es su leyenda, pues dicen que tras la invasión del hombre blanco, cuando los Apaches tuvieron que dejar sus tierras, lloraron amargamente y sus lágrimas cristalizaron en piedras negras.